Nada personal, solo negocios

Romero y una ciudad binacional poco utópica

Fernando Romero, el arquitecto que con Norman Foster le puso la firma al diseño del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, echó a “volar” la creatividad y hace unas semanas presentó en Londres un proyecto que parece pegar en el centro del discurso político de Donald Trump.

Para conmemorar los 500 año de Utopía, la obra de Tomás Moro, Londres realizó una bienal de diseño cuyo tema era, precisamente, pensar en utopías.

Como representante de México, Romero, con el equipo de su despacho FR-EE, presentó una maqueta de una ciudad binacional, sí, una ciudad donde lo que menos se plantea es un muro, sino que es un entramado cual tela de araña de servicios, negocios e interacciones en la zona de mayor tráfico entre los dos países como es el corredor Nuevo México-Texas-Chihuahua.

La utopía de Romero se llama Border City y es un hexágono que busca integrar, conectar y hacer crecer a una comunidad con mucho en común más allá de lo meramente geográfico: al centro estarán concentrados los servicios de salud, los espacios culturales y los servicios generales, y un dibujo geométrico de avenidas en forma de rayos que conecten con los barrios y suburbios.

Hay pensadas también zonas económicas especiales “sin bandera” (usando como paralelismo Andorra, que cuenta con un juego binacional entre España y Francia), hay herramientas comerciales para hacer fluido el comercio y los negocios. “La terminación del nuevo puerto interior de Santa Teresa, la autopista I-10 que conecta las costas este-oeste y los siete pasos fronterizos en la zona representan una extraordinaria oportunidad para la logística y el transporte de productos de la zona”, reza la presentación del proyecto, que no escatimó en herramientas digitales y de tercera dimensión para presentarlo en el exigente público londinense en la última semana de septiembre.

Pero esa utopía no es un sueño “guajiro”: en una entrevista con la revista de arquitectura y diseño europea Deezen, el arquitecto mexicano yerno de Carlos Slim afirmó que más allá de las maquetas, él sí espera que sea un proyecto viable en los siguientes 12 años, en tres fases de cuatro años cada una, y que para ello están ya evaluando una vasta cantidad de terrenos privados a la venta en ambos lados de la frontera en estos tres estados limítrofes.

Border City se construirá alrededor de los espacios de interacción “de facto” que ya hay en los siete cruces más activos entre México y Estados Unidos, y la primera meta es que la gente pueda trabajar, moverse y vivir armónicamente en un tercer espacio: ni mexicano ni estadunidense, sino más bien ciento por ciento fronterizo. La ciudad “no tan utópica” de Romero abarca una superficie de 29 mil hectáreas.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson