Nada personal, solo negocios

Pacific Rubiales está por perder su apellido

Grupo Alfa va a tener que disculpar las primeras lecturas de su flamante anuncio de compra de Pacific Rubiales. Después de todo, hay muchas aristas en esta coinversión de 5 mil millones de dólares en la cual se metió con la poco conocida Harbour Energy.

Y es que, a primera impresión, suena raro que el segundo mayor conglomerado industrial de México compre con un socio de Houston una petrolera con un árbol familiar un poco extraño.

Para empezar, Pacific Rubiales no es cualquier empresa. Se trata de la productora de petróleo privada más grande de América Latina. La firma está basada en Canadá, pero tiene un ADN latinoamericano a nivel jacarandoso. La petrolera, que participó en el proceso con el que Colombia pasó de ser un productor del montón a ser una estrella de un millón de barriles diarios, fue fundada por ejecutivos “prófugos” de la Pvdsa pre-chavista.

Desde el año pasado, Alfa le echó el ojo a esa petrolera y comenzó a sellar una alianza con la cual esperaba participar en la supuesta bonanza del oro negro mexicano a partir de la reforma energética firmada a fines de 2013.

Así, en diversas oleadas de inversión, los regiomontanos comenzaron a hacerse dueños de un pastel cada vez más grande de la canadiense-colombiana, al grado de que poco le importó a Alfa que Pacific Rubiales comenzara a ser un pasivo en su balance. De hecho, al cierre del cuarto trimestre de 2014, la inversión representó a Alfa una pérdida de cientos de millones de dólares.

Para colmo, hasta antes del anuncio de Alfa y Harbour, el valor en libros de Pacific Rubiales perdió casi 80 por ciento. Por ello, una empresa que llegó a valer más de 10 mil mdd fue comprada por la mitad.

¿Y qué se lleva Alfa? Una empresa que inclusive se va a quedar sin apellido… pues la colombiana Ecopetrol anunció hace unas semanas que no va a renovar el contrato de exploración y explotación del Cantarell sudamericano: el enorme yacimiento de Rubiales. Pero al parecer a Alfa lo que le importa es la gran experiencia que la canadiense adquirió en campos petroleros muy complicados, donde antes campeaba la guerrilla, y que de no tener tecnología pasó a ser la joya energética de Colombia.

Así que Alfa compró experiencia probada y, por lo conflictivo que se ha vuelto el mercado internacional de los hidrocarburos, papelito habla. Y a juzgar por el récord de Pacific Rubiales (o Pacific a secas, en breve), Alfa “amenaza” con convertirse en la energética más poderosa, potente y completa de México.

barbara.anderson@milenio.com

http://twitter.com/ba_anderson