Nada personal, solo negocios

Mexicanos que no tienen miedo al fracaso

No debe haber ningún emprendedor ni aspirante a serlo que no tenga ese sueño americano de estudiar, trabajar o pavonear sus ideas en Sillicon Valley.

El Banco Santader, junto con el Gobierno del DF, Aceleradora Impulsa y el Instituto Nacional del Emprendedor aprovecharon la Semana del Emprendedor para cerrar un proyecto que involucró a mil 300 estudiantes del IPN y de los demás tecnológicos de la ciudad.

“Identificamos primero a aquellos estudiantes con capacidad de emprendedor y les dimos primero un taller de fin de semana para conocer su potencial empresarial. Luego, los que quedaron pudieron hacer un internado ni mas ni menos que en Sillicon Valley”, explicó Marisol Rumayor, directora general de programas de desarrollo empresarial y organizadora de la semana del emprendedor.

En total fueron 78 los mexicanos que se mudaron una temporada a California, al corazón de la nueva era de los emprendedores, un espacio donde recibieron capacitación sobre cómo llevar una idea adelante hasta convertirla en una empresa.

“He platicado con muchos de ellos y son personas con una chispa especial, con talento y cualidades que no dependen de su condición social, pero sobre todo no le temen al fracaso”, agrega Rumayor.

Con esa frase resume una nueva camada de mexicanos que solo necesitan un poco de capacitación y guía hasta conseguir su meta.

Ser emprendedor es, muchas veces, ser un contracorriente primero en la familia y luego en el entorno general. Pero estas iniciativas son un gran trampolín para quien trae esa chispa interna.

Este proyecto se financia con unos 18 mdp del gobierno federal más 7.8 mdp estatales.

Pero no todo se queda en capacidad, convivencia y tips. Sin duda, el verdadero reto es hacer realidad esos bocetos puestos en papel y powerpoint.

La tercera etapa de este programa arranca a fines de mes —Convocatoria especial—, permitirá financiamiento a los tres mejores proyectos y contará con un capital semilla de entre 10 mil y 30 mil dólares y tres meses de espacio de co-working para que los emprendedores puedan concretar sus iniciativas.

Creo que en este tipo de proyectos faltaría una cuarta etapa: la de seguimiento y apoyo, para conocer las ideas/empresas que se consolidaron en el tiempo y aprender de ellas para replicar esa chispa.

 

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson