Nada personal, solo negocios

Luz verde al maíz transgénico

Ayer las empresas de biotecnología y de semillas estaban eufóricas: el juzgado decimosegundo de distrito en materia civil del primer circuito levantó la medida precautoria que impedía la evaluación de nuevas solicitudes y el otorgamiento de nuevos permisos para sembrar maíz genéticamente modificado (GM).

La resolución es la antesala para la siembra comercial de esos cultivos.

La prohibición de plantar y vender maíz GM data de octubre de 2013, cuando una acción colectiva de 53 personas y 20 organizaciones no gubernamentales lograron el stand by del permiso original de uso de semillas transgénicas en el territorio nacional.

México es hoy por hoy el quinto productor mundial de maíz, con 23 millones de toneladas al año, pero consume 33 millones. Esos 10 millones extra que tiene que importar cada año lo convierten al mismo tiempo en el segundo importador mundial, después de Japón. Ese volumen tiene un costo anual promedio de 40 mil millones de pesos.

“Las decisiones basadas en ciencia dejan a un lado dogmas y mitos, dándonos la oportunidad de concentrarnos en que los agricultores, quienes son los que nos alimentan, puedan tener opciones para ser más competitivos, eficientes y sustentables”, me decía pocas horas después de la resolución Manuel Bravo, presidente y director general de Monsanto Latinoamérica Norte. Según cálculos de la empresa, para 2025 México necesitará 42 millones de toneladas de maíz para consumo
interno.

Monsanto no es la única que esperaba esta resolución. También Agrobio, la asociación civil que agrupa a las empresas de biotecnología agrícola en el país, como la propia Monsanto, además de Syngenta, Pionner, Bayer o Dow. “Esta resolución impactará positivamente en la productividad del campo mexicano, dadas las condiciones que lo aquejan actualmente, como la sequía, el ataque por plagas, la erosión de las tierras de cultivo, entre otros”, reza el comunicado que inmediatamente emitieron.

“En la nación donde nació este cultivo, cualquier cosa que se perciba como amenaza para las especies locales se convierte en un tema emocional”, publicó premonitoriamente hace unos días el sitio agriculture.com.

Y la polémica seguirá.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson