Nada personal, solo negocios

Los 'Henry' detrás del nuevo Palacio de Hierro

Nueve meses y 28 días tardó Grupo Bal en parir su tienda más lujosa. Anoche, la familia Baillères, rodeada de políticos, empresarios, artistas e invitados internacionales, cortó las cintas de un centro comercial que reúne en una sola manzana más marcas de lujo que muchas ciudades de Latinoamérica.

Trescientos millones de dólares mediante, el Distrito Federal tiene su propia versión de Bergdorf Goodman, Harrods o Neiman Marcus.

La nueva tienda de Polanco fue una metamorfosis de la icónica pirámide ideada por Javier Sordo Madaleno, donde se triplicó el tamaño original hasta sumar ahora 60 mil metros cuadrados. Entre otros superlativos, "El Palacio de los Palacios" tendrá, por ejemplo, la zapatería más grande de Latinoamérica.

La decisión de Alberto Baillères de invertir en ese Palacio más que en muchas de sus empresas mineras, tiene una razón de fondo: el mercado de lujo mexicano crece más que la economía. Si bien somos la economía 14 del mundo, somos el octavo país con mayor gasto en lujo, según el último The Wealth Report. Este año quedamos en el top 10 de consumo de productos y servicios high end, por encima de Hong Kong y de Kuwait.

Ese índice se realiza cruzando los datos de la superficie dedicada a tiendas de lujo, el gasto en viajes VIP, la compra de productos de alto valor, el crecimiento de la riqueza individual, el gasto en importaciones de lujo y el porcentaje de población con alto poder adquisitivo. Por encima de México solo están Reino Unido, China, Qatar, Canadá, India, Arabia Saudita y Suiza.

Hasta hace un año, Brasil era el gigante consumidor de lujo de Latinoamérica. Ahora México lo ha superado, al sumar 14 mil mdd, con un crecimiento de 11 por ciento entre 2013 y 2014 (les recuerdo que la economía creció en ese lapso apenas 2.1 por ciento).

Y no solo se trata de venderle al nivel socieconómico más alto del país, sino también a un target creciente: los Henry (high earners nor rich yet); es decir, los mexicanos que tiene sueldos altos pero que aún no son ricos. Están en un escalón intermedio entre los ricos y la clase media. Amantes de las marcas, de los logos, de las novedades "para mostrar", este segmento creciente es uno de los focos de El Palacio.

Las grandes marcas de lujo ya tienen a ese nicho muy identificado y lo han dicho en sus reportes financieros, y son las mismas que levantaron la mano para abrir sus boutiques dentro de ese Palacio: Alexander McQueen, Miu Miu, Saint Laurent, Proenza Schouler, Marni, Christian Louboutin, Lanvin, Jimmy Choo, Elie Saab, Givenchy, Chloé, Chanel y Balenciaga.


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