Nada personal, solo negocios

Lo que el Hoy No Circula despertó

Ayer concluyó el programa impulsado por la Comisión Ambiental de la Megalópolis. Fueron tres meses de controversia y descontento, mientras se capoteaba la contingencia ambiental. Ahora comienza la Norma Emergente de Verificación Vehícular, que pretende poner mano dura en la Ciudad de México y en 18 municipios del Estado de México.

Y también empieza el lobby de las armadoras de autos eléctricos para vender sus unidades y de las empresas de gas —natural y LP— para reconvertir vehículos (privados o de transporte público), a fin de reducir las emisiones de gases.

"Una de las ventajas de combustibles alternos es que ahora la nueva norma de emergencia que publicó la Semarnat es precisamente que el gas LP es uno de los combustibles exentos para este programa", me explicaba Luis Landeros, presidente de la Asociación de Distribuidores de Gas LP. Si bien el negocio de gas LP está muy atomizado (hay más de 500 distribuidores), ésta organización concentra a las cuatro firmas que controlan 40 por ciento del mercado: Soni, Tomza, Nieto y Global Gas. "El gas LP genera 17 por ciento menos dióxido de carbono que la gasolina", agrega Landeros.

Esta semana también Gas Natural Fenosa anunció que quiere entrar al negocio del gas natural vehicular (GNV). Su plan es instalar 10 estaciones en la CdMx —dentro de gasolineras de Pemex— a un costo promedio cada una de 60 mdp.

¿Qué diferencias hay entre reconvertir un auto a gas natural o a LP?

Primero de costos: mientras que para el primero cuesta 35 mil pesos, para gas LP baja a 12 mil pesos. La inversión en gas natural se recupera en un año; en LP en seis meses. "Los clientes gastarán 30 por ciento menos por kilómetro recorrido, versus usar el auto a gasolina. Y los tanques que se montan en el auto son mucho más livianos que los de gas natural", agrega Landeros. Además, para este gas ya se cuenta con 210 estaciones en la zona metropolitana, mientras que las de gas natural son más escasas (17 en todo el país).

Tanto la Asociación de Distribuidores de Gas LP como Gas Natural Fenosa van por la crema del negocio: el transporte público. Ambos buscan que se aceleren los procesos administrativos para uso de gas vehicular y que las verificaciones sean con estándar internacional. "El plan es convertir en 10 años 90 por ciento de la flota de camiones y taxis de la Ciudad de México a GNV", propone Ángel Larraga Palacios, presidente de Gas Natural Fenosa. "Si logramos reconvertir las flotillas de transporte público (140 mil vehículos) y los taxis (200 mil) podemos asegurar que bajará 24.6 por ciento la emisión de dióxido de carbono", concluye Landeros.

barbara.anderson@milenio.com
Twitter: @ba_anderson