Nada personal, solo negocios

¡DF!... ¿Cómo dice?..

Con más de 130 mil asistentes a la edición 2015 del festival Corona Capital, más los miles de otros festivales como el Vive Latino, más los llenos a lo largo del año en el Palacio de los Deportes, el Foro Sol, el Auditorio Nacional, la Arena Ciudad de México, más los incontables bailes populares, toquines y tocadas en antros más pequeños, el DF tiene todo para explotarse como una de las “Ciudades Musicales”.

Es una etiqueta concebida por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), con la que pretende aglutinar las políticas públicas con la promoción de la música como negocio y de los sonidos de todo tipo como preservación y legado.

“Ciudad Musical también describe comunidades de diversos tamaños que tienen una vibrante economía musical que las propias entidades promueven”, dicen los autores del reporte “El dominio de una Ciudad Musical”, una especie de guía de la IFPI para expertos de la industria, líderes políticos y funcionarios de gobierno.

Ahí se mencionan varias mecas musicales alrededor del mundo como las estadunidenses: Nashville (capital mundial de las grabaciones), Austin (capital de la música en vivo), Nueva Orleans (capital del jazz), Nueva York y Los Ángeles (capitales del consumo musical). Asimismo, se ubica a Londres como la capital del negocio musical y a Melbourne como la capital de los conciertos.

En México tenemos algunas versiones de “Ciudades Musicales”: Guadalajara (la del Mariachi) o Veracruz (la del Son). Otras ciudades o regiones también tienen sus propios movimientos, como la tambora (en Sinaloa y parte del Pacífico).

El aporte de la música a la economía cultural, según el analista Ernesto Piedras, es enorme. El rubro cultural representa hasta 7.3 por ciento del PIB y la contribución de la música debe andar en una tercera parte.

La IFPI dice que en 2014 la música grabada facturó 130 mdd, por lo que se concluye que la música en vivo genera una cifra muchísimo mayor.

Una de las avenidas que más se podría explotar, dice la IFPI, es el tema del turismo musical, que enhebra dos aspectos en los que el país y la Ciudad de México son potencia. Si bien la federación afirma que este rubro se incluye a menudo en la canasta del turismo cultural, propone una nueva forma para medir el impacto económico que esto puede generar. Las ciudades que buscan beneficios económicos de la música en vivo deben  explotar el “dinero” fresco que traen los visitantes.

Los visitantes, concluye la IFPI, vienen a las “Ciudades Musicales” no por lo hoteles o los servicios, sino porque hay buenos carteles, como se vio la semana pasada en el Autódromo Hermanos Rodríguez.

 

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson