Nada personal, solo negocios

Carlos Slim hace agua

Mientras acá América Móvil se prepara para escindir algunos de sus activos (como miles de torres de telecomunicaciones en todo el país), por otros lares Carlos Slim y su gente hacen lo que mejor saben hacer: invertir y comprar en momentos en que nadie lo espera, y ahora en lugares en los que pocos están poniendo el ojo.

Porque de pronto en Detroit se comenzó a agitar el avispero entre los observadores de los bienes raíces en esa ciudad, tan conocida por ser la cuna de la industria automotriz estadunidense, y del sonido Motown, claro.

Entre la comunidad empresarial, que vive un renacimiento a fuerza de la llegada de muchos hipsters a sus viejos edificios industriales, se cuenta que Slim es el misterioso comprador de uno de los edificios insignia del centro de Detroit.

Se trata del edificio Marquette, una propiedad semiabandonada de los años 50, cuando Motor Town era la capital mundial del automóvil.

La operación fue cerrada en más de 5.7 millones de dólares y todavía no se tiene muy claro qué es lo que hará con dicho edificio 243 Congress LLC, una firma supuestamente propiedad de Ideal, la inmobiliaria de Grupo Carso.

Con ello, el portafolio de propiedades del empresario en EU se amplía, pues ya tiene varias direcciones en Manhattan.

Y eso que Slim en algún momento se jactó de no tener casas en el extranjero (y no es que sean sus residencias, pero correspondencia seguro sí le llega allá).

Por otra parte, un grupo de inversionistas liderado por la firma hawaiana Group 70 está queriendo enamorar al gobierno de la Polinesia Francesa para montar un resort de ensueño en Tahití.

Según la propia empresa, Group 70 ya tuvo la anuencia del gobierno para desarrollar el proyecto Tahiti Mahana Beach Resort and Spa, de más de 52 hectáreas, con una inversión de 5 mil millones de dólares.

El costo de construcción será de 3 mil millones  de dólares y para ello Group 70 afirma que entre sus inversionistas internacionales figuran firmas locales, de Hawái, francesas (como Vinci) y Aquakita, a la que identifica como “el mayor desarrollador de parques acuáticos del mundo, propiedad de Carlos Slim, un magnate mexicano, inversionista y filántropo”.

barbara.anderson@milenio.com

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