Nada personal, solo negocios

El nuevo CEO de Pemex no llega a aguas desconocidas

Por varias aristas, el nombramiento de José Antonio González Anaya suena tan pertinente que podría obligar a preguntarse: ¿por qué no llegó antes a la empresa productiva del Estado más grande del país?

El veracruzano es uno de los funcionarios públicos que pueden presumir de continuidad en puestos destacados en administraciones federales de distinta ideología.

Si bien arrancó su carrera en 1991 al lado de José María Córdoba, en la Oficina de Planeación de la Presidencia de Carlos Salinas de Gortari, más tarde trabajó en la Secretaría de Hacienda durante los gobiernos de los panistas Vicente Fox, como jefe de la Unidad de Seguros, Valores y Pensiones, y Felipe Calderón, en el que entre otros cargos en 2009 fue coordinador de asesores de Agustín Carstens.

Su nueva misión, en instrucción del presidente Enrique Peña Nieto, es acelerar la transformación de Pemex para aprovechar las "oportunidades de la reforma energética" y "lograr su fortalecimiento financiero y productivo" mientras globalmente pasamos por la debacle del precio del petróleo.

En corto, lo que se dice es que González Anaya es un hombre de toda la confianza de la dupla Carstens-Videgaray, titulares de las dos entidades que condicionaron una inyección de capital en Pemex si la empresa consigue ahorros en su gasto, así como reestructurar todas sus líneas, desde exploración y producción hasta venta y refinación.

¿Qué tendrá que hacer el flamante CEO de Pemex, experto en pensiones y arquitectura financiera del Estado?

Para empezar, negociar con Hacienda un eventual recorte, como dijo ayer Videgaray, además de una reingeniería laboral que, según analistas, incluye el despido de unos 10 mil trabajadores.

Y aunque hay voces que aseguran que González Anaya no conoce nada de Pemex, lo cierto es que sí se ha colgado algunas medallas desde el IMSS en beneficio de la petrolera.

Para no ir más lejos, este mismo año Pemex informó que tras participar en la compra consolidada de medicamentos coordinado por el IMSS, se pudo ahorrar 400 millones de pesos en tres años.

Asimismo, la industria petrolera es la que ha dado de comer a la familia González Anaya, pues su padre, José Antonio González Pereyra, fue contratista de Pemex en Coatzacoalcos.

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