Nada personal, solo negocios

La Bolsa que se nos parece

La frase popular dice que los países tienen los gobiernos que se merecen. Una versión más pulida reza que los países tienen los gobiernos que se le parecen. Algo similar podríamos decir de los mercados bursátiles. ¿Cómo es la Bolsa Mexicana de Valores? Chica, dominada por pocas empresas, con pocas cuentas individuales, con bajo porcentaje de capital de las empresas que cotizan. Solo 138 firmas operan en el mercado bursátil local. En el caso de la bolsa brasileña (Bovespa), la cifra es de 515 compañías.

“Faltan más empresas cotizando versus el número de habitantes. México tiene la proporción más baja de la región, con 1.24 firmas por cada millón de personas”, dijo ayer Alejandro Legorreta, CEO de Sabino Capital y presidente del Value Investing Forum, mientras presentaba un índice inédito que diseñaron los investigadores del Instituto VIF.

Se trata del Índice VIF de Mercados Bursátiles, un comparador que permite evaluar cuán eficientes son las bolsas de toda la región, incluida la mexicana versus las globales. Según las bases de este índice, un sistema financiero desarrollado (léase el que nos mereceríamos) ayuda al crecimiento económico y a mitigar la pobreza.

El sistema financiero eficaz debe permitir expandir la calidad de la información sobre empresas y firmas (sí, la tan necesaria transparencia), promueve la gobernanza corporativa (sí, las tan necesarias buenas prácticas de la iniciativa privada), genera mecanismos para administrar y diversificar los riesgos (hay recompensas por hacer buenos negocios), moviliza de manera efectiva los ahorros del público (vía las Afore o las cuentas individuales) y facilita el intercambio de bienes, servicios e instrumentos financieros (al ampliar el espectro de operaciones posibles).

Según las 19 variables que cruza ese nuevo índice, México está en el lugar 27 entre 40 economías. A mitad de la tabla, como nos pasa en tantos otros rankings globales. A nuestro favor tenemos dos puntos importantes: estabilidad económica y regulaciones económicas. Es decir, no somos un país ciclotímico desde el punto de vista macroeconómico. Pero aún hay mucho que hacer.

El pasado enero entrevisté a José Oriol Bosch, director general de la BMV, quien me dijo que seguía siendo una prioridad crecer el mercado de valores: “Si mides la Bolsa por el número de empresas listadas, es pequeña; en cualquiera de las métricas que utilices es pequeña, como por ejemplo el valor de capitalización de las empresas contra el PIB. Esa es la mala noticia, pero la buena es que puede ser mucho más grande”.

Ojalá sea del tamaño que nos merecemos (o nos parezcamos).

barbara.anderson@milenio.com

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