Nada personal, solo negocios

Autozone y el "boom" del "pimpeo"

No sé si ha entrado a una de las tiendas de refacciones (o autopartes) de AutoZone.

Si tiene un auto y le gusta hacerle alguna mejora menor o comprarle algún accesorio, sí lo ha hecho. Después de todo, existen 400 tiendas de esta firma por todo el país y, a juzgar por su apuesta al mercado DIY (hágalo usted mismo) y al estilo de vida que implican los coches, apenas estaremos viendo su despegue.

Según el CEO de esta cadena de tiendas de autopartes, México es el segundo mercado más relevante fuera de EU para AutoZone. Del otro lado del río Bravo, la marca maneja casi 4 mil 500 tiendas, mientras que de este lado este trimestre ha abierto casi 30 para rebasar las 400.

En cuanto a ventas, si bien la empresa no separa sus reportes por regiones, según Bloomberg Businessweek, México representa casi 6% de las ventas de los 9 mil 200 mdd de AutoZone en 2013.

El director general en México, Domingo Hurtado, recientemente dio el corte de listón a la sucursal de Zapopan. La empresa da empleo directo a más de 5 mil 700 empleados y su huella laboral debe ser más grande, pues a sus pisos de venta llegan incontables dueños de talleres o tienditas a surtirse para atender a clientes propios. De hecho, según ejecutivos de AutoZone, para que una tienda tenga éxito, los operadores deberán tener acuerdos con por lo menos 60 talleres mecánicos en las colonias aledañas. Hay algunas tiendas que tienen conectados a más de 100.

Sin embargo, su tirada es atender una filosofía muy particular: hágalo usted mismo, por lo cual sus tiendas son auténticos centros de autoservicio. Y con una economía que crece y donde la cultura automotriz se robustece, es probable que este nicho sigo creciendo. Con ello, se tendrá que ver un fenómeno interesante en cuanto a la dinámica del mercado de autopartes, ya que según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, más de 90% del mercado de refacciones en el país lo tiene pequeños negocios que pudieran estar regularizados o no; es decir, con un pie casi en la informalidad (y en el llamado mercado caliente).

Así que con tantas calles llenas de baches, las pocas cadenas de refacciones de calidad y el fanatismo (y necesidad) de los mexicanos por pimpear sus naves, es probable que este tipo de tiendas sigan marcando hitos en el mercado.

 

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson