Nada personal, solo negocios

Atunes al viento

México es una potencia eólica. O puede llegar a serlo si se da claridad a la transición energética (que incluiría la parte de energías renovables) que no se incluyó en la reforma. “Faltan dos documentos que dejarían claro el proceso. Si se logran los planes de aquí a 2022, podemos ser los líderes de Latinoamérica y uno de los ocho mayores productores de energía eólica del planeta”, cuenta Adrián Escofet, responsable de Zapoteca de Energía, subsidiaria ‘no pesquera’ de Grupomar (empresa que produce Tuny).

El grupo decidió incursionar en el negocio de la energía eólica porque desde su fundación está vinculado con Oaxaca —el estado con más desarrollo de este recurso— y por los contactos con esta industria que está tan desarrollada en la España natal su propietario, Antonio Suárez Gutiérrez. Para entrar al negocio fichó a Adrián Escofet (hijo del ex secretario de Hacienda, Alberto), quien además preside la Asociación Mexicana de la Industria Eólica.

Con una inversión de 150 mdd, el proyecto eólico de Tuny estará listo en 2017 para poder ofrecer desde Oaxaca 70 MW.

Tanta fe le tienen a este negocio que están buscando otros terrenos en otras zonas del país para más campos.

En México hay unos 25 campos eólicos operando, la mayoría en la ventosa Oaxaca, aunque también en Baja California, Chiapas, Jalisco y Tamaulipas. “La meta nacional es llegar a producir 15 mil MW de energía eólica hasta 2022”, cuenta Escofet. El total del consumo nacional es de 60 mil MW. “El riesgo está en que el marco legal sea lo suficientemente claro para que se puedan financiar los proyectos a largo plazo”, abunda el ejecutivo de Zapoteca.

“En México, a diferencia de España o Alemania, este tipo de energía no requeriría incluso de subsidios”, explica Escofet. En México, ‘los factores de viento’ son de más de 35%, es decir que en 35% de las horas del año las plantas operan a 100% de su capacidad, mientras que en Europa ninguna supera 20%. “En México con la misma inversión que en Europa se produce una vez y media más de energía”, dice.

Esta es una de las razones por la cual es grande el apetito que ha generado este sector sobre todo entre los proveedores de tecnología europeos (Vestas, Gamesa o Acciona) y recientemente chinos (EnvisionEnergy) que no se quieren perder, como Tuny, este potencial que trae el viento mexicano.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson