Nada personal, solo negocios

Alstom, a la tercera potencia

No todo en el horizonte de Alstom son los avatares de la Línea 12 del Metro del DF. Con los anuncios de infraestructura, el impulso al transporte ferroviario y la reforma energética, esta empresa francesa espera en los siguientes cinco a 10 años triplicar sus ventas en México.

A escala global, todas estas oportunidades en México llegan en medio de un gran cambio en su modelo de operación: Alstom le vendió toda su área de energía hace un par de semanas a General Electric (GE) para concentrarse en su negocio ferroviario. Aunque no se irá del todo de él.

“Para Alstom es un momento histórico”, me decía Cintia Angulo de Leseigneur, presidenta y directora general de Alstom México. Parte de las negociaciones incluyen la creación de terceras empresas donde Alstom y GE participen en partes iguales en el negocio de energías renovables y térmica. Este será el caso también de la energía nuclear. De hecho, tras esta venta, en México 70% del negocio de energía térmica de Alstom quedará en manos de GE y 30% del negocio de energías renovables. “Con la reforma energética vemos que crecerá la demanda de ciertos combustibles como el gas y en los próximos 20 años se va a duplicar la capacidad instalada del sector eléctrico en base a gas”, agrega Angulo.

Hasta ahora, la facturación anual promedio de Alstom en el país había sido de 350 millones de dólares, aportados casi en partes iguales por los negocios energético y ferroviario.

“Toda la inversión que ahora recupere Alstom con la venta —de su negocio de energía— la inyectará en transporte y con esto se reforzará su liderazgo en Europa y en América”, agrega la directiva. A escala local, solo en los próximos tres años hay al menos seis proyectos importantes, como el tren México-Toluca, México-Querétaro, el Metro de Guadalajara, el Metrorrey de Monterrey, el tren de Chalco a Santa Martha y el Transpeninsular. “En México hay, además, unas 18 a 20 ciudades de entre 250 y 500 mil habitantes con potencial de tener Metro, tranvía o un interurbano. En los próximos cinco años a cualquier empresa de transporte llámese Alstom u otra le va a costar trabajo poder responder a toda la demanda de proyectos”, agrega Angulo.

Sin dudas, no podía irme de la entrevista con Cintia Angulo sin pedirle que me resumiera en pocas palabras que fue para ella el escándalo de la Línea 12: “Inexperiencia, desconocimiento, politización”.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson