Nada personal, solo negocios

Alfa y el fin del romance colombiano

La llegada al 15 de julio, a la apertura de la Ronda Uno, se está volviendo cardiaca.

Ayer Pemex decidió bajarse ni más ni menos que de esta primera instancia de competencia por exploración y explotación de hidrocarburos en aguas someras. A pesar de que las aguas someras son la especialidad de Pemex (y donde podía competir con mucha confianza frente a petroleras internacionales).

Justo hace unos días entrevisté a Emilio Lozoya, CEO de Petróleos Mexicanos, quien me dijo que ahora la misión de la empresa es “maximizar el valor del petróleo y ser una empresa no enfocada en barriles, sino en pesos y dólares”.

Seguramente con ese mandato, y el precio del barril que no sale del sótano en el que se estacionó, detonaron la decisión de no “jugar de local” en esta primera apertura.

Y a este río revuelto se le suma otro ingrediente: Alfa y su decisión de no comprar Pacific Rubiales, la mayor petrolera privada de Latinoamérica.

El conglomerado regio se había aliado con la firma estadunidense Harbour Energy para que juntas hicieran la oferta por la petrolera (que, si bien opera en Colombia, fue fundada por ingenieros venezolanos renunciados de Pdvsa).

El 20 de mayo anunciaron que se había firmado un acuerdo para comprarla.

La oferta que planearon era de 6.50 dólares canadienses por acción (Pacific Rubiales cotiza en la Bolsa de Toronto), unos 6 mil millones de dólares, de los cuales 4 mil 500 millones eran puras deudas de la empresa.

Pero el fondo de inversión O Hara Group, un grupo de accionistas minoritarios de empresarios venezolanos con sede en Panamá, se negó a la venta e incrementó su participación con el fin de elevar el precio de la compra. Tanto que recomendó que la oferta de Alfa-Harbour Energy debía ser de 9 dólares canadienses por acción.

Si bien Pacific Rubiales (que ya está instalada en México) sigue con su plan de aliarse con Alfa (que tiene aún 19 por ciento de las acciones de la petrolera) para los proyectos que se generen a partir de la apertura del sector energético, no son pocos quienes creen que sin un buen comprador que absorba sus deudas el futuro de la otrora exitosa petrolera se ve muy poco venturoso.

Alfa decidió quitarse de presiones, seguir con el dedo en el renglón de su interés en los hidrocarburos, pero ya no como cabeza de ratón.

barbara.anderson@milenio.com

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