Voces Ibero

El paraíso imaginado por Cy

Apasionado de la historia y del mundo clásico, Edwin “Cy” Twombly creció como un típico niño norteamericano al que apodaron en honor al legendario beisbolista Cy Young y pasó gran parte de su vida adulta creando pinturas, esculturas y fotografías en Italia, alimentándose de referencias literarias y artísticas que plasmaría en su obra.  Lector voraz de Mallarmé, T.S. Eliot y –particularmente- de Rilke, Twombly se convertiría en uno de los más influyentes artistas de la segunda mitad del siglo veinte, impulsado por Leo Castelli y tomado como referente por vanguardistas como Julian Schnabel y Jean Michel Basquiat. En sus monumentales obras, las palabras buscan dar sentido a los trazos que van configurando inquietantes rosas, sueños y relatos. Twombly -que describía su proceso creativo como “tener una experiencia más que pintar”-vivió a la sombra de sus contemporáneos Jasper Johns y Robert Rauschenberg. Su trabajo de más de seis décadas –hasta su muerte en julio de 2011- fue considerado en cierta época como “obraque un niño de seis años bien podría pintar”. Ante las críticas, Twombly decidió mantener un perfil bajo y esconderse de los medios. Pero la incomprensión del público y el desprecio de sus críticos no durarían para siempre. Con el tiempo, sus detractores dejaron de pensar que Twombly había abandonado sus principios -y a sus compañeros norteamericanos- para refugiarse en el círculo aristocrático romano, rompiendo así con el estereotipo del artista atormentado que debe luchar para ganarse la vida. La capacidad para plasmar imágenes de erotismo, muerte o belleza con una mirada enigmática y una técnica que combina lenguajes de manera magistral, le permitieron al artista ver su obra en los principales museos del mundo, además de pintar el techo de una sala del Louvre, uno de sus últimos proyectos. Para hablar de la fascinación que puede despertar el arte basta recordar la anécdota de una mujer que no resistió la tentación de posar sus labios pintados sobre un cuadro de Twombly que se exhibía en Francia, siendo multada por ello. Y es que al ver la exposición Paradise que presenta el Museo Jumex, el espectador puede sumergirse en el colorido de las rosas de Twombly o en las historias que relatan sus personajes míticos y pensar por un momento que está de vuelta en el paraíso una vez perdido.  


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