Voces Ibero

Con los ojos abiertos

El busto de mármol representa a un hombre barbado con semblante sereno y atuendo militar. A la manera de Pigmalión, el lector de Memorias de Adriano puede imaginaral emperador romano abriendo los ojos, volviendo a la vida para contar su historia y escapar por un momento de la soledad. Adriano ocupó la mente de Marguerite Yourcenar por tres décadas hasta que la escritora belga concluyó su aclamada novela histórica. Desde muy joven, Yourcenar investigó sobre el emperador romano, escribiendo incansablemente sus notas. Viajó por el mundo encontrando obras y documentos que le hablabandel Imperio Romano y de uno de sus más célebres gobernantes. Releer viejos apuntes que había olvidado le permitió acercarse cada vez más al personaje que gobernó en el siglo segundo,cuando el cristianismo era visto como una secta y los seres humanos se habían desencantado de sus dioses. Yourcenar se adentra a la psique de Adriano, tomando prestada su voz para escribir a Marco Aurelio,contándole sus recuerdos, compartiéndole sus reflexiones. El personaje sabe que la muerte se acerca debido a una enfermedad cardiaca y su cuerpo se ha deteriorado al grado de impedirle montar a caballo o disfrutar un banquete. Se siente atormentado por la idea de morir, preocupado por el destino del imperio,por la continuidad que se dará a sus políticas y legado. A diferencia de Trajano, su antecesor, Adriano ha buscado consolidar el imperio y no solamente expandirlo. A lo largo de su vida ha acumulado logros como la pacificación de regiones rebeldes ola construcción del legendario muroque simboliza el poderío romano. Como cualquier ser humano, el emperador ha sufrido traiciones y pérdidas, una de las más dolorosas el suicidio de su joven amante Antínoo,al que dedica un culto. Antes de partir, Adrianose despide del mundo que conoce, de su amada villa y de los lugares visitados a lo largo de su mandato. “Mínima alma mía, tierna y flotante, huésped y compañera de mi cuerpo, descenderás a esos parajes pálidos, rígidos y desnudos, donde habrás de renunciar a los juegos de antaño. Todavía un instante miremos juntos las riberas familiares, los objetos que sin duda no volveremos a ver... Tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos”.Yourcenar escribió Memorias de Adriano con verdadero fervor y minuciosidad, plasmando su visión en una obra ya clásica quele mereció ser la primera mujer miembro de la Academia Francesa y marcar un hito en la escritura de novelas históricas, convirtiéndose en referente para posteriores biógrafos del emperador. En cada página del libro, Adriano cobra vida y nos ayuda a abrir los ojos para contemplar el mundo que nos heredó. 


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