Voces Ibero

El fascinante imaginario de los cuentos infantiles

De abordar temas escabrosos como violaciones, asesinatos y hambrunas, los relatos infantiles mutaron hasta convertirse en historias asépticas que buscan dejar una moraleja sin causar estragos en las mentes de los niños. Algunos adultos recordarán haberse privado en el cine mientras veían la muerte de la mamá de Bambi, la crueldad a la que sometieron a Dumbo o la traición de Scar.
Las historias infantiles se quedan grabadas en nuestras mentes e inciden en la construcción de un imaginario que nos habla de los roles que deberíamos representar y de los sueños a los que tendríamos que aspirar. Reflejan los valores de la sociedad y ejemplo de ello son los personajes de algunas películas infantiles más recientes –como Mulan, Rapunzel o Valiente- que intentan romper con el patrón de la joven que espera pasivamente la llegada de su príncipe azul. Otro caso de historia que se aleja de lo convencional es el de la cinta Up cuyo protagonista es un anciano que decide viajar a Sudamérica -amarrando globos a su casa- y así realizar el proyecto de su difunta esposa.
No todos los cuentos para niños son de hadas ni incluyen la clásica triada princesa/príncipe-castillo-bruja. Existen historias que despiertan de manera original la imaginación infantil como “Donde viven los monstruos” (Where the Wild Things Are) de Maurice Sendak, llevada al cine por Spike Jonze. En la historia, un niño castigado por su mamá –Max- se encierra en su cuarto y se transporta a un lugar habitado por monstruos que lo nombran rey. Max se enfrenta a la disyuntiva de permanecer como soberano de los monstruos o regresar a su hogar. Gran parte de la genialidad de “Donde viven…” se encuentra en las ilustraciones de Sendak que recrean a sus adorables personajes.
Y si de ilustraciones para niños se habla, es necesario mencionar a Tomi Ungerer, escritor e ilustrador francés, que lo mismo ha publicado libros infantiles que eróticos. En los años cincuenta, Ungerer creó al personaje de Crictor, una amigable boa constrictor que rompió con los cánones de la literatura infantil de la época y puso en jaque a los editores que se negaban a darle al reptil un lugar protagónico.
Ya sea en la pantalla o en papel, los relatos infantiles –y la recepción que se le da a los mismos- han demostrado que los niños son más inteligentes y críticos de lo que los adultos consideramos; que pueden enternecerse con monstruos y reptiles, entender que la muerte es parte de la vida y sorprenderse ante la imagen de un murciélago que se pinta como una mariposa para ser aceptado.


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