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Rushdie, a 25 años de la condena

Reconocido con premios como el Whitbread, el Booker of Bookerspor su novela “Los hijos de la medianoche” y el PEN Pinter2014, Salman Rushdie es uno de los escritores más reconocidos y también más odiados. La publicación de “Los versos satánicos”convulsionó al mundo islámico y en 1989 el Ayatollah Khomeini declaró que la novela representaba una blasfemia contra el “Islam, el Profeta y el Corán”, condenando a muerte tanto al autor como a sus editores. El escritor se vio obligado a inventar un seudónimo -Joseph Anton, por sus admirados Joseph Conrad y Anton Chéjov- y a vivir acompañado de un cuerpo de seguridad. En su libro “Safari accidental”, Juan Villoro hace una crónica del viaje de Rushdie a Tequila y describe las medidas que tomaron para prevenir un incidente.De acuerdo con su autor, la intención de “Los versos satánicos” no era tocar un tema religioso sino hablar de la propia experiencia de Rushdie en el personaje de Saladin Chamcha, un hombre nacido en la India que llega a Londres a estudiar y se convierte en un perfecto inglés, casándose con la mujer más rubia que encuentra, la personificación de la cultura británica a la que aspira pertenecer. La novela gira en torno a este personaje que, viviendo de niño en Bombay, reza para que el equipo inglés de criquet subyugue al local. “Maldita seas, India”, son las palabras de Chamcha al verse obligado a regresar a su país de origen después de muchos años de haberse alejado. Para su autor, “Los versos satánicos” no es una historia sobre religión sino sobre el inmigrante que no puede dejar atrás el pasado porque todo el tiempo carga su nacionalidad, acento, costumbres y creencias. Los controversiales pasajes de la novela son para el escritor simples juegos de la ficción. En un mundo cada vez más expuesto a los procesos de globalización y a las migraciones, parecen acentuarse la intolerancia, los fundamentalismos y la obsesión por lo “políticamente correcto”. Un ejemplo de estas amenazas a la libertad de expresión y a la democracia, fue la reciente campaña “Yo no soy Malala”, emprendida en Paquistán para condenar a la ganadora del Nobel de la Paz por apoyar a Rushdie. Los libros que leemos nos marcan, nos moldean, permiten que entendamos los acontecimientos y a las personas que nos rodean. Éste podría ser un buen momento para leer o releer “Los versos satánicos” y disfrutar al Salman Rushdie controversial, juguetón, ateo y profundamente humano. 


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