Barrio de pasiones

¿Expertos?

El Programa Estatal de Cultura, Jalisco 2013-2018, se supone que es, por lo menos es el compromiso que asume su subtítulo, el «plan institucional de la Secretaría de Cultura» para el sexenio, lo que en buen castellano significa que es el documento rector de las acciones de la Secretaría en la actual administración estatal. Así que en sus páginas esperamos encontrar las definiciones y líneas de trabajo; las ideas y cómo las piensan realizar; los compromisos y las metas, etcétera. En resumen, se trata de algo así como su declaración de principios, su führer, su libro imprescindible, que, me imagino, siempre tendrán a la mano para consultarla y citarla.

Desde hace algunas semanas, el susodicho Programa Estatal de Cultura se encuentra disponible en formato electrónico en la página web de la Secretaría. Es un documento de 51 páginas, que incluye algunas fotografías y piensos de página completa, por lo que se trata de un texto bastante breve —cosa que se agradece—, pero que está muy lejos de cumplir lo que promete, pues dice poco y no se distingue por sustancioso. Veamos por ejemplo la página 42 —foliada como 39— que es de un rojo profundo con tipografía blanca y cuyos dos párrafos contienen la más profunda alusión al Instituto Cultural Cabañas en todo el documento.

El primer párrafo de la página colorada dice textualmente: «Mención aparte merece el Hospicio Cabañas, monumento inscrito en la lista del patrimonio de la humanidad de la Unesco. Este es sin duda el museo que debería presentar en sus salas de exposiciones lo mejor del arte de Jalisco, de México y del mundo. Si bien por reglamento, su objetivo es la salvaguarda de la obra de José Clemente Orozco, es evidente que sus funciones han sido más amplias». ¡Ahhh! El segundo párrafo comienza diciendo, «Concretamente, las actividades y exposiciones del Instituto Cultural Cabañas deben estar a la altura del monumento que les da cobijo».

Para en seguida, según ellos, entrar en materia: «Por ello se trabajará en mejorar constantemente la calidad de las mismas [actividades y exposiciones] mediante la creación de un consejo curatorial conformado por expertos, de una sociedad de amigos y de convenios con grandes galerías, museos y coleccionistas de México y del extranjero». ¡Ohhh! Ese es el «plan institucional» de la Secretaría de Cultura para el Instituto Cultural Cabañas durante la actual administración. Si es que tal conjunto de obviedades, lugares comunes, justificaciones de las violaciones a su ley orgánica y promesas pueden ser calificadas como «plan institucional»

Que me disculpen, pero lo único que queda claro después de leer el par de parrafitos, es que carecen en absoluto de un plan para el Cabañas, lo que asegura que, como siempre, las ocurrencias seguirán marcando la pauta. Por citar apenas un par de asuntos importantes, en ninguna parte se alude a las colecciones que resguarda: si las piensan enriquecer con nuevas adquisiciones, si tienen un programa de mantenimiento, si van a exhibirlas aunque sea de vez en cuando. Tampoco se menciona una sola palabra sobre realizar proyectos de investigación, que es uno de los pilares en los que se sostiene cualquier museo que se respete en el mundo.

Además, para variar y no perder la costumbre, tampoco asumen compromiso alguno en cuanto al objetivo principal de la existencia del Cabañas: José Clemente Orozco, sino que lo visualizan más bien como una limitante, como un estorbo del que hay que deshacerse, pero ya. Por otra parte, para mejorar la calidad de las exposiciones, proponen el trilladísimo y fracasado recurso de organizar una «sociedad de amigos» y firmar convenios con grandes galerías y museos, pero su propuesta de lujo es la no tan novedosa «creación de un consejo curatorial conformado por expertos», aunque que nunca aclaran exactamente en qué son «expertos».

Porque no es lo mismo ser experto en arte, que en tirar rollos.