Casta Diva

Yo sí, tú no

El artista Máximo Caminero entró al Pérez Art Museum Miami. Se ubicó enfrente de la instalación de jarrones del artista chino Ai Weiwei, con tempo dramático levantó uno de ellos y lo dejó caer en el piso. De alguna forma, esta acción es la continuación del performance de Weiwei en el que rompe uno de estas piezas, que según él, tienen siglos de antigüedad y pertenecen a la dinastía Han. Caminero argumentó que era una protesta porque en Pérez Museum nunca exhibían artistas de Miami y que sintió que estrellando el jarrón defendía el honor de estos artistas ignorados. Evidenciando una increíble incongruencia Weiwei se insultó y dijo que entendía las razones de Caminero pero que no debería andar por ahí rompiendo el trabajo de otros. Es sorprendente que Weiwei haya perdido la oportunidad de ser solidario y consecuente con su trabajo, quejarse por el performance de otro artista demuestra que esto de las consignas como significado y valor de las obras contemporáneas es una trampa demagógica. Weiwei vandalizó antes uno de estos jarrones, lo destrozó en un video protestando por la imposición cultural en China comunista, y además pintó de forma burda el resto de los jarrones y eso también es una agresión. Entonces ¿por qué se indigna de que alguien más repita sus gestos? Afirmar que esos eran sus jarrones y que él hace lo que quiera con sus cosas, y que no es válido romper la pieza de otro o de un museo, contradice los pilares del pensamiento del arte contemporáneo ¿En dónde quedan la apropiación, la no autoría, la intervención, la irreverencia y toda la retórica académica? A estas alturas del arte es irrelevante que esa pieza sea antigua o provenga de uno de los miles de talleres de alfarería que hay en China, con el statement del readymade ese jarrón puede ser sustituido y pintado de nuevo sin que cambie su valor, porque basta con que Weiwei lo firme. La pieza no es importante porque sea antigua, su peso radica en que está intervenida por Weiwei de forma agresiva y premeditadamente irrespetuosa. El artista Caminero está por enfrentarse a una pena de 5 años de prisión y dice que carece de los medios para pagarse un abogado defensor, que yo creo debería ser un curador de arte, para explicar toda la teoría que hace de este acto un performance y no un delito. Mientras los artistas de Miami se están solidarizando y reuniendo fondos para ayudar a Caminero a salir de este problema-obra-de-arte ¿qué hace mister Weiwei? Nada. El artista famoso por sus protestas, por ir en contra del sistema, por explotar al máximo su detención policiaca y convertirla en un show y un chantaje internacional, se queda callado ante la posibilidad de que un artista este preso por protestar. No es la primera vez que Weiwei se contradice, pero en esta ocasión es vergonzosa su sumisión a lo que se ve que realmente le interesa: el dinero. En el colmo de la hipocresía, para su próxima obra Weiwei está gestionando la prisión de Alcatraz para recordarle al mundo que él no es libre en China.

www.avelinalesper.com