Casta Diva

La invención de lo fantástico

La irrealidad nos seduce porque es inalcanzable. Lo sobrenatural inició con los mitos, con esa explicación irracional y metafórica que con la que tratamos de aceptar la realidad. La característica más evidente de lo fantástico es que es más fuerte y más grande que nosotros. Inventamos algo que nos supere, que nos domine, dirige y justifique nuestra vulnerabilidad. El arte hizo visibles estas historias y consiguió que el ser humano fuera el inventor y el diseñador de su falsa historia. El arte creó el canon de lo imposible. La literatura y las pintura retroalimentaron las leyendas que se materializaron en frescos en los muros, esculturas y pinturas. Los artistas ejercían una total inventiva para crear lo que ellos suponían que era el Infierno, el Paraíso, o reinterpretaban a la demencia como lo hizo el Bosco. La obra que Piero di Cosimo pinta Perseo liberando a Andrómeda inventa la escena, crea el vestuario del país que se supone es Etiopia, extravagantes instrumentos musicales, el monstruo que se va tragar a la desnuda víctima es entre dinosaurio y dragón, con colmillos, aletas-garra, de color azul, ocre y verde. La armadura de Perseo con aportaciones fashionistas en las medias rojas, los faldones amarillos casi dorados. El camino para darle credibilidad o veracidad a la ficción es con técnica, con la capacidad de hacer convincente cada elemento. Este juego entre realismo e irrealidad exige en sus reglas que la metáfora sea tratada desde parámetros reales. No existe pero se crea a partir de lo que existe. El dragón tiene características de reptil, alas de murciélago, colores de serpiente. Esto le da posibilidad en nuestra propia imaginación de asimilarlo y pensar en que es factible su remota existencia. Estos seres han configurado una memoria colectiva con la que damos forma a miles de historias, cuando nos dicen dragón tenemos en la mente por lo menos tres versiones distintas. Esta acumulación de imágenes es fundamental en la creación de pensamiento y llegó en su originalidad hasta el surrealismo, mas tarde la imaginación del artista se inhibió frente a la avalancha del cine. La pintura fantástica es una repetición de las películas, una a una. Si se pusieron de moda los gnomos bastaba con ver los que el cine planteó y así se van a los lienzos. Hasta la oscuridad de la brujería, que es enloquecida y enferma, es una versión diluida de cualquier película de terror o de hadas. El banco de imágenes en vez de crecer se redujo drásticamente. Obras que no alcanzan ser un cartel de una película. Lo fantástico tiene que ser manejado con mucho cuidado porque como tema, si carece de la fuerza creadora del Renacimiento o de los prerrafaelistas, es inmaduro y banal. Obras supuestamente serias con momias que parecen sacadas de Walking dead, o magos de Harry Potter. Es un tema insuficiente para configurar una iconografía personal porque la mayoría de los artistas actuales repiten el canon industrial del cine que es edulcorado, suavizado y sin riesgos.