Casta Diva

El arte en la autocracia

Amo a la gente sin educación” ha dicho decenas de veces durante su campaña el presidente electo de Estados Unidos. No es un eslogan político, él lo demuestra con su nula educación. La universidad online que él mismo vendió es un fraude que supuestamente ensañaba cómo hacer dinero. El arte, la educación y la cultura son los últimos objetivos de los gobiernos, o ni siquiera lo son, a pesar de que todos los mandatarios se adornan y se apuntan a la foto de las exposiciones y muestras artísticas, la realidad es que no les interesa y designan presupuestos mínimos para su desempeño. Lo catastrófico es que con la influencia de este autócrata gobernando la economía más poderosa e intervencionista del planeta, el resto van a seguir el ejemplo. La educación en nuestro país está infestada y enferma por la corrupción magisterial, además, no es una prioridad; el arte y el desarrollo cultural sobreviven entre los presupuestos paupérrimos y los despilfarros populistas. La declaración del autócrata norteamericano revela algo que nadie se había atrevido a decir: que para los políticos le gente con estudios es un problema y que impartir educación, impulsar arte y fomentar cultura es un desperdicio de tiempo y dinero porque no trae votos útiles. Tiempos de barbarie, la ignorancia al poder, y no es que antes hayamos tenido políticos cultos, es que ahora tienen permiso para ser obtusos, para reducir aún más los apoyos al arte y para menospreciarlo. La sociedad que están fomentando es una masa violenta que no razona, los valores de nuestro país, desde hace años, son la patología del narco: violencia y dinero. Nuestra trayectoria es que no somos propositivos, la economía y la política nacionales son una reacción servil a las decisiones y órdenes de nuestro vecino, por eso padecemos la ley Videgaray que estigmatiza la compra venta de arte y que redujo drásticamente el mercado y los patrocinios privados. Esta aversión a la educación ha traído muchas consecuencias negativas, como el incremento de la violencia, generaciones con preparación deficiente incapaces de entrar en el mercado laboral, museos en la pobreza y malas instalaciones, etcétera. Allá deciden y acá obedecen, el panorama es muy deprimente. La gente sin educación es arma arrojadiza de la política, si pierden, dicen es porque los ignorantes votaron por el candidato contrario, es el argumento ahora mismo en Estados Unidos y fue el argumento en las últimas elecciones de nuestro país. Se supone que la ignorancia es más manipulable y la mueve el candidato más convincente y resulta esencial en las elecciones, por eso consideran que no hay que fomentar una sociedad informada y culta. La cultura no es un asunto económico, un millonario inculto  y zafio está a punto de gobernar el planeta, acá las demostraciones de vulgaridad no tienen precio, comenzando por la glorificación del narco porque es inmensamente rico, y que es imitado en su estilo “estético” por todas las clases sociales. ¿A dónde nos dirigimos?