Casta Diva

Pedagogía anti Arte

La sociedad contemporánea plagada de contradicciones es consecuente con las teorías de los pedagogos. La publicista y autora de libros infantiles Susie Hodge lanzó un libro para que los padres tuvieran las repuestas adecuadas a las preguntas de sus hijos mientras ven pinturas de desnudos, crucifixiones, naturalezas muertas y demás piezas, que según ella, causan incomodidad entre los ingenuos herederos. Los mismos niños que usan juegos de video cargados de violencia, programas cómicos infra inteligentes, que sus padres callan encendiendo una pantalla que el infante se pega a los ojos, que ven películas con choques, armas y superhéroes que destruyen ciudades, esos niños necesitan que les justifiquen la presencia de un desnudo de Rubens. Parece que estamos hablando de sociedades o mundos diferentes, que los niños viven aislados fuera de la realidad, que ni siquiera ven un noticiero en televisión, y que ante un lienzo se escandalizan horrorizados de que un santo sea flagelado porque eso no lo hace Batman. La solución para esos padres que no quieren pasar por la angustia de responder preguntas es que no vayan a los museos, los padres con ese dilema son un producto de la publicidad, así que siéntense juntos frente a la televisión, computadora, tableta o la pantalla que tengan y vean programas y anuncios que puedan disfrutar sin incomodarse. La otra solución es que contemplen obras de artistas VIP como Orozco, Murakami, Yayoi Kusama, Yoko Ono, y demás infantiloides, hasta las versiones eróticas de sus obras son producto de la comercialización de las imágenes, así que les van a resultar digeribles. El extremo será que esos niños frágiles y sus azorados padres intenten leer literatura con mayúsculas, que se adentren en la tundas que le ponen al Quijote o las desgracias de Kafka, pero para eso están las toneladas de libros infantiles y pedagógicos que dan la espalda a la tradición del cuento decimonónico que fundó la literatura breve. Construir un mundo ideal y al mismo tiempo dar a los niños la zafiedad de la diversión contemporánea es lo que está sumergiendo a nuestra sociedad en la ignorancia y la crisis de análisis. Los padres que no pueden mostrar a sus hijos el fenómeno de la belleza, que temen que su herederos hagan preguntas, es porque ellos mismos no quieren establecer una relación con el arte. Las dudas de los niños tendrían que detonar un diálogo, actividad ahora imposible porque la familia sobrevive en el silencio egoísta que se alberga en las pantallas. Les preocupa que las esculturas griegas estén desnudas, es porque esa familia carece de la elemental educación sexual. Los pedagogos creen que a los niños hay que separarlos de sus experiencias, están formando generaciones sin capacidad de asimilación, renuentes a vivir fuera de un entorno híper explicado. El riesgo de ver arte está en la experiencia, vayan, vean y vuelvan a ver, sin defensas, sin precauciones, vivan la aventura de pensar con sus hijos. 

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