Casta Diva

Narco gobierno y narco ciudadanos

La violencia describe la sociedad de la que emana. Dejamos de aspirar a tener un estado de bienestar para habitar en un estado en descomposición. El punto al que ha llegado nuestra sociedad, lo que hoy somos ante el mundo y ante nosotros mismos tiene más responsables de los que señalamos que, además, no quieren aceptar su implicación directa: los consumidores de drogas. El comercio es oferta y demanda, nos hemos dedicado a atacar a la oferta de drogas como culpable de esta violencia enferma, evadiendo que el consumo de drogas también es responsable. Entre la designación clínica-sociológica de que un adicto es un enfermo y la constante insistencia de que legalicen las drogas exentan a los consumidores su flagrante responsabilidad. Que sean enfermos no los hace inocentes, esa enfermedad no es una fatalidad, es voluntaria, ellos acceden a las drogas y a su consumo, esa demanda hace que la venta sea un gran negocio. Es una fantasía hipócrita decir que la legalización de las drogas acabará con la violencia: en los países en los que la venta es legal hay carteles de narcotráfico. La propuesta de hacer legal y controlado el consumo es absurdo, porque las drogas legales no tienen ningún tipo de control, si alguien quiere comprar un camión de botellas de alcohol lo compra, ¿por qué el comprador de mariguana se va a limitar a lo que el Estado marca como su dosis? Todas las drogas generan tolerancia, la dosis tiene que crecer para que surta efecto, así que la dosis que la supuesta reglamentación asigne va a ser insuficiente para muchos consumidores que van a comprar más en el mercado negro. Decirle a la gente qué tipo de sustancia debe comprar es una limitación que se saldará en el circuito del narco. Y creer que basta con legalizar la mariguana, como si el resto de las drogas no existieran, no generaran mercado y peleas entre carteles. La verdadera razón de la petición por la legalización es exculpar el consumo. Cada vez que alguien compra una droga ilegal está contribuyendo a que una persona sea asesinada, su dinero es parte de los inmensos sobornos que reciben los funcionarios, y es la riqueza de los narcotraficantes. Asúmanlo: no hay consumo inocente, no son drogas “recreativas” acepten que su diversión, su “recreación”, asesina jóvenes y enriquece a sus asesinos. Consumir es diversión y estatus, es parte de la pirámide de crimen y asesinatos. La “intelectualidad” que defiende su propio consumo, dejen de evadir su implicación en los hechos, es muy nice compartir drogas en las fiestas, cuando ejerzan sus costumbres amistosas recuerden que las masacres se hacen para pelear clientes como ustedes. Es una realidad que si se acaba la demanda se termina la oferta. Si ustedes dejan de consumir drogas los carteles y los funcionarios públicos se quedan sin negocio. Sean valientes, dejen de reclamar un cambio, cambien ustedes, dejen de comprar drogas. Sean valientes superen su adicción, porque su enfermedad y su diversión está destruyendo a nuestra sociedad.