Casta Diva

Humanos asesinos

El dentista norteamericano Walter James Palmer pagó 50 mil euros por asesinar a Cecil, el león más grande y hermoso de la zona protegida de Zimbabwe. Con ayuda de sus cómplices le retiró al león el collar con un GPS, lo sacaron del área protegida del Parque Nacional, y literalmente lo pusieron para que el asesino le disparara con flechas hasta matarlo. Se llevó la cabeza como trofeo. Sólo los seres humanos se divierten matando a otros seres, sólo nuestra despreciable especie paga para matar a un ser inocente, sólo nuestra incontenible sed de crueldad paga para llevarse la cabeza de ese hermoso ser. Los cazadores hacen alarde de su insensibilidad y violencia, cuelgan los cadáveres de sus matanzas y además se supone que es un símbolo de status, porque viajan, compran armas y pagan para que les pongan a tiro a los animales. Estos cobardes juegan a matar, son incapaces de enfrentarse, depredadores que compran a sus víctimas y las ponen en circunstancias que les permita matarlas. Es una cadena de violencia y crueldad, nuestra especie goza con el maltrato, el abuso y la muerte, el dentista porque tiene dinero es cazador, pero la gente que mata especies pequeñas como gatos, perros, pájaros, hace lo mismo: ejerce su violencia sobre un ser más débil. Nos extrañamos porque la sociedad está ahogada de corrupción y degradación pero nada detiene el abuso a los animales, seguimos con la enferma creencia de que son seres inferiores que merecen que los masacren. Cecil tenía trece años, estaba en su hogar, con su familia, ¿por qué alguien paga por acabar con esta vida solo para divertirse? Nuestra sociedad no se aterra de su propia degradación, porque creemos que el dinero también es para matar. El dentista dice que “es un cazador profesional” y “que ha ido en muchas ocasiones a matar animales y siempre de forma legal”. ¿Existe legalidad, es decir, hay ley para la crueldad? ¿Es profesional el asesinato? Los asesinos profesionales se llaman mercenarios. Según este asesino, y seguramente todos los cazadores piensan igual, matar así es un honor para el animal. El cinismo de decir eso: el verdugo le hace un honor a la víctima, es un privilegio ser masacrado por un sociópata. La cacería es adicción de matar, es adicción del ego que se siente poderoso, que pide satisfacer un apetito irracional. La cacería no es un deporte, no hay ningún valor en ella, es un ejercicio del ego, no existe posibilidad que iguale a la víctima con el verdugo, siempre parte de la desventaja de la víctima. Los cazadores sostienen criaderos de animales para continuar con su depravada diversión, no vislumbran que son vidas y que son sagrados. Matamos para comer, por diversión y para hacer dinero es lo que determina la estructura de nuestra sociedad. Cecil está muerto, su asesino ahora mismo les hace a sus clientes dentaduras de comercial de televisión por 40 mil dólares, con su ego exultante porque se hizo famoso, pasó a la historia de la impunidad, es un ejemplo de la degradación de nuestra especie.