Casta Diva

Facebook censura

El puritanismo y la prepotencia al censurar las imágenes del cuerpo desnudo son uno de los abusos y la hipocresía de Facebook. El escándalo por retirar la fotografía de la niña desnuda y quemada por los ataques de napalm realizada por Nick Ut, el fotógrafo de la AP, en 1972 en una carretera de Vietnam, se queda como una señal de la manipulación prepotente de esta empresa. Retiraron la fotografía y cerraron el perfil del escritor noruego Tom Egeland, no satisfechos con su persecución también cerraron el sitio de director del diario Aftenposten, el más leído de Noruega, que la publicó en apoyo al escritor. En una carta contundente el periodista los acusa de “abuso del poder” y de impedir el ejercicio del periodismo. La rectificación de Facebook al restituir la fotografía y los perfiles censurados no fue democrática, fue por las quejas del gobierno noruego y la amenaza de incidir su derecho a veto con el porcentaje que poseen en las acciones de Facebook. Lo más vergonzoso es que esta política de censura es para “proteger a la comunidad”, la empresa se erige en padre vigilante y decide qué es bueno y malo para millones de personas. La flagrante contradicción es que su política no censura los ataques racistas, ni los sitios que son únicamente para difamar, ni la comunicación que los terroristas tienen desde sus espacios, tampoco vigilan que no se ejerza el acoso, entre los miles de delitos que suceden en los perfiles. Abiertamente han dicho que cerrar los sitios islamistas que promueven la violencia es aplicar la cesura, negándose sistemáticamente a hacerlo. Los pintores que suben obras con desnudos artísticos ven sus perfiles “castigados” constantemente, es el caso de Arturo Rivera que ha creado otros perfiles después de ser censurado. La ignorancia de estos puritanos no sabe distinguir entre el arte, el periodismo y la pornografía, podemos ver desnudos en las paredes y las esculturas del Vaticano pero no se pueden en la red social más popular del planeta. Desde su posición es “malo” el cuerpo y “buena” la violencia física y verbal, es “malo” el arte y “buena” la difamación y el racismo. Los publicistas de las redes, y de todo lo que implica seguir ciegamente las modas sin aplicar el criterio, afirman que desde los perfiles se ejerce la libertad, se crea comunidad y otras formas de comunicación. En el extremo le dan cualidades revolucionarias y le atribuyen triunfos sociales. Manipular a los débiles es la oportunidad del poder y millones de personas se someten voluntariamente, tal vez en eso está el atractivo de las redes sociales, que directamente le dicen a la gente qué hacer, cómo hacerlo y para qué. Establecen un criterio mundial de lo que es posible y de lo que se debe rechazar: decir si al racismo y no al cuerpo. Es falso que persiguen a la pornografía infantil, los abusadores hacen perfiles y mienten para contactar niños, el delito es detectado por las policías cibernéticas, no por las redes, ahí, ningún jefe-censor se entera.

www.avelinalesper.com