Casta Diva

"Everybody wants to be famous"

La fama es cada vez más demandante. Ya no es suficiente que en la cola del supermercado o en el centro comercial los mortales le pidan un autógrafo a la luminaria de la música o la pantalla, no, eso es nada, además hay que tener lazos o intereses en el arte. Una amalgama descarada que le agrega interés al espectáculo. Los artistas, esos que dicen que hacen arte, nunca son tan famosos o perseguidos como los que venden discos o llenan las salas del cine. Paralizar a la audiencia enfrente del televisor es más impactante que llevar gente a un museo, ni los precios estratosféricos de una subasta de arte alcanzan las listas de ventas de un cantante de fama mundial. La diferencia es que un artista es respetado y un famoso, no. Eso parece que les está importando, asunto incomprensible porque la realidad es que ante la fragilidad de la existencia, tal vez el instante mediático y la riqueza son más satisfactorios que la incertidumbre de pertenecer al panteón de los ilustres. La que está dictando esta moda es Lady Gaga, con sus referencias primero a Marina Abramovic, declarando que la admira mucho y patrocinando su escuela de performance. Ahora lanza el disco Comes to life, con la portada diseñada por Jeff Koons en una “escultura” de ella desnuda con tremenda esfera cubriéndole el sexo. El lanzamiento del disco fue con un performance con vestuario de Koons que parecía del halloweencostumes parade, pero después de la fiesta y de haber sufrido un accidente. El evento fue un ególatra homenaje a la figura de los dos famosos. La cantante Rihanna aparece desnuda en la portada de GQ británica con una dirección de arte realizada por Damien Hirst y cito: Damien Hirst is one of the world’s most highly acclaimed living artists. Rihanna is one of the world’s most successful pop icons. To celebrate GQ’s 25th anniversary. La combinación es perfecta, el más aclamado y la más exitosa. Estamos en la época de los superlativos: lo más caro, lo más visto, lo más vendido. En el tercer mundo o países en desarrollo, o como quieran llamarle a esta nación con más de dos millones de nuevos desempleados y con una frágil economía regida por el narco y el petróleo, imitamos ciegamente a los que nos dicen en qué gastar nuestro poco dinero. Acá también tenemos lo nuestro y en cambio no veo esas uniones de marketing cultural y de famoseo. Por proponer algunas cosas: las artistas feminista ya podían estar diseñando portadas para los discos de Lupita D´Alessio o Yuri, que me imagino que son nuestras Gagas de calor latino. Nuestros conceptuales pueden hacer instalaciones para los espectáculos de Bellas Artes con tortillas, basura y carteles de carnicerías, total ese recinto carece de criterio estético y ahí canta quién lo pueda alquilar. Los museos deberían prestar sus salas para grabar telenovelas y así llevar auditorio a las exposiciones, escribir la trama de romances entre curadores, artistas y galeristas, con malos y víctimas. Es cuestión de explotar nuestros valores y ser más creativos.