Casta Diva

Dueños de nada

Marina Abramovic, abrirá cada día a las 10:00 am la Serpentine Gallery de Londres, y estará en el cubo blanco durante seis horas haciendo nada, la cierra a las 6 pm seis días a la semana. Hasta llegar a las 512 horas, desde el 11 de junio hasta el 25 de agosto. Es su “nuevo performance”, es igual que el anterior en el MoMA de Nueva York en el que estuvo sentada por tres meses pero no importa, dice Abramovic que acá “hace una propuesta radical”. El público entra e interactúa o no con ella, y se convierten en parte del performance, que es estar ahí.  Esto de estar en la galería exhibiéndose como pieza de arte no es una propuesta radical como ella dice, de hecho es ya un canon y como presenta nulas variantes se convierte en una repetición sin distinción y sin propósito de aportación. Ella dice que experimenta con la reacción del público pero por lo menos en el MoMA la vigilancia era tal que no había margen de libertad para una reacción real del público ya nada más faltaban el equipo del servicio secreto de Obama vigilando la obra. En esta repetición tiene un gran equipo de seguridad, una asistente que está ahí todo el tiempo y además las personas no pueden entrar con cámaras ni con objetos. Qué bien que se trata de “experimentar” y conocer reacciones que por supuesto no dejan que sucedan, como siempre quieren comparsas no espectadores. Ahora esto sin originalidad tiene dos curadores, si la artista no hace, pues ¿qué hacen los curadores? Además de cobrar y escribir el catálogo, es increíble que este tipo de cosas exijan de un equipo curatorial y de producción, pero esto es lo que le da valor, decir que no es fácil e instantáneo, que se requiere de personal cualificado etc. Por si fuera poco hay ya una discusión con otra artista que reclama que ella es la que hace nada en el arte, no Marina. Entre los antecedentes que mencionan en el cédula de esta “original y novedosa” pieza están Robert Barry, John Cage, Robert Irwin, Yves Klein, Gustav Meztger, sin acordarse de Mary Ellen Carroll que los obligó a que la mencionaran en la página de internet de la galería porque ella hace nada desde 1984 y sin documentar. “Yo soy el que hace nada mejor, no yo lo hago desde antes que tú, pues fíjate que mi hacer nada es más interesante que el tuyo”. Así la discusión es de nunca acabar y si Carroll lo hace sin testimonios de ningún tipo, pues que se apunten más artistas porque no hay manera de discutirles que ellos no son autores de la nada. La obra en cuestión, además está a la venta y como se trata de algo efímero que además es hacer nada, la cotización se da únicamente a coleccionistas y museos. Es una de las opciones del capitalismo que estamos viviendo, primero cotizar la fuerza de trabajo, ahora cotizar la capacidad de hacer nada. Los artistas que ahora mismo hacen este tipo de obras deberían de pensar en cotizar su ociosidad para que pudieran ofrecerla en las galerías y mejorar la oferta.

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