Casta Diva

Dinero limpio y puro, como los Santos

Entre los grandes misterios de la religión católica está el Banco del Vaticano o el Instituto para las obras de la religión, fundado por Pio XII en 1942. Administra las enormes cantidades de dinero que reúne la iglesia a través de sus negocios y los diezmos que cobra casi de forma obligatoria en muchos países del mundo, como Alemania y España. Este banco no presta dinero, lo administra, y tiene miles de clientes en una lista que no es clara y es ajena al escrutinio internacional. La influencia del dogma, la implícita buena apreciación social de una religión que se supone inculca valores y virtudes, hace que las operaciones de esta entidad, con fines de caridad, tengan una apariencia alejada de la corrupción. Es el brillo santificado que emana el aura religiosa. El arte, que esgrime su estatus de actividad intelectual superior, parece que se ve protegido por su propia aura para evitar cualquier auditoría. En las subastas de Christiens el tríptico de un retrato de Lucian Freud pintado por Bacon alcanzó los 142 millones de dólares, el perro anaranjado de Koons llegó a los 40 millones y un Warhol más de 100 millones. El Bacon es irrepetible, pero el de Koons lo pueden fabricar ahora mismo en serie, la tienda Target vende copias de 30 centímetros en 20 dólares. Aunque el Bacon sea una obra maestra, los precios están fuera de control porque es la gran oportunidad de limpiar capitales en una actividad cultural de buena apariencia social. Con las auditorias de impuestos a los grandes magnates de la especulación y las fortunas que mueve el narcotráfico, por mencionar sólo dos actividades altamente redituales y anti éticas, los bancos no son la mejor opción, en cambio el mercado del arte es flexible y sin vigilancia. Eso explica que las obras alcancen esos precios. No se trata de una cuestión de apreciación estética, los compradores no son expertos, son personas que buscan inversiones inmediatas. Una obra se puede decir que se compró a un precio, pagar en realidad otro, dar una parte en efectivo, y revender esa obra en unos meses por un precio arbitrariamente más alto. Ganar y limpiar, el mundo del dinero es perfecto. Steve Cohen es el dueño de SAC Capital Partners que está siendo investigada por manejo fraudulento en la venta de inversiones. Posee una fortuna de 1.8 billones de dólares, lograda en esta crisis económica que tiene paralizado al planeta, él puso a la venta obras de su colección por 80 millones. Entre sus compras está el tiburón en formol de Hirst que dijeron costó 13 millones de dólares y por el que en realidad pagó 7 millones. Este es el tipo de transacciones y las personas que están detrás de ellas. El perro de Koons lo subastó Christie’s, y como en los negocios no hay coincidencias, Pinault el dueño de la casa de subastas es uno de los mayores coleccionistas de Koons. Estas grandes subastas de arte permiten operaciones en efectivo, no rastrean el dinero que reciben y algo fundamental, el arte les da aura de respetabilidad.