Casta Diva

Depresión

El argumento que más han difundido la prensa y la línea aérea Germanwings es que el piloto que asesinó a los pasajeros y tripulantes estrellando el avión contra los Alpes, padecía una depresión grave. La tragedia nos ha impresionado demasiado como para reducir sus causas a una enfermedad y generar un prejuicio contra el resto de las personas que puedan estar diagnosticadas con depresión. Millones de personas en el mundo padecen depresión, que además no está debidamente clasificada, analizada y en muchos casos se diagnostica con demasiada facilidad. Vivimos en una sociedad que ha sobre valuado a la felicidad y el éxito, con nula aceptación del fracaso, los errores y las situaciones adversas, tenemos deformada la conducta y creemos que todo nos debe salir bien, como nosotros queremos y en el momento que deseamos, si algo resulta distinto la decepción no posee y no podemos asumir que la realidad no está a nuestro servicio. Medicarse o tratarse por depresión en muchos casos responde únicamente a una apreciación errónea de la realidad. Los padres educan a los niños sin resistencia al rechazo, la pedagogía pretende que sin límites los niños van a crecer más felices y cuando ven que la realidad es distinta, llega la depresión. Creer que alguien puede matar a 150 personas porque está deprimido significa que los seres humanos podemos deshacernos de la ética con la excusa de nuestra estado emocional. Las emociones no son más importantes que la ética, si así fuera no podríamos tener ni la más elemental convivencia social porque seriamos incapaces de diferenciar entre una acción correcta y una incorrecta, porque las emociones no piensan, reaccionan. Asesinar a esas personas no es depresión es una perversión criminal, y con la insistencia están creando un ambiente de criminalización con el resto de la personas que puedan padecer una depresión. Sentir tristeza, dolor, padecer un luto no debe ser una enfermedad, y tendíamos que asumir que tenemos emociones y que nuestra misión como seres racionales es comprenderlas y tratar de vivir con ellas sin que dirijan nuestra existencia. En este crimen había más odio que tristeza, acabar con la vida de 150 personas, dañar la confianza social en el desempeño de miles de pilotos aviadores va más allá del suicidio, es desprecio ególatra. Al inicio el fiscal francés dijo que los suicidas no asesinan, y es cierto, la muerte de este hombre de alguna forma es una versión individualista de terrorismo, como el fanático que se inmola con un cinturón explosivo, la diferencia es que uno está engañado por su ego y el otro está engañado por un dogma. El tema a analizar es si la sociedad actual está generando no sólo terroristas ideológicos, además está generando terrorismo individualista, a estos asesinatos les dan explicaciones que permiten clasificar algo para no aceptar que el carácter no se puede formar sin ética, que la falta de responsabilidad de nuestras acciones no está enfermando como individuos y como grupo.