Casta Diva

¿Comprender o aceptar?

La frase más repetida del arte contemporáneo VIP es “si no te gusta es que no entiendes”, cuando afirmamos “esto no es arte” la respuesta es “es arte que no entiendes” o “el arte ya no se limita a un tipo de objetos” o “esa cuestión ya es inoperante en nuestro días”.  La diferencia entre comprender y aceptar o asumir algo es enorme. El que comprende no necesariamente tiene que aceptar, se puede entender algo claramente, discernir una situación y eso no implica que tengamos que aceptarla como tal, integrarnos a sus condiciones. Lo que el arte contemporáneo VIP presenta como arte es fácilmente “entendible”, en su presencia o contenido no hay complejidad o misterio, el rechazo no es falta de asimilación de lo visto o escuchado, el espectador disiente, se manifiesta contrario a la aceptación desde el entendido de que eso lo están presentando como arte. Lo “real” es el término que usamos para designar a lo que materialmente existe, lo que es, en la contradicción entre lo que vemos y lo que nos dicen que la obra es entra nuestra negación de aceptar y entonces dicen “es que no entiendes”. El arte VIP pretende que aceptemos, no que entendamos, el sometimiento ante lo preestablecido que impide el diálogo, las cosas no son como son, son como los gestores VIP dicen que son. Es muy común que en la vida cotidiana se afirma que hay circunstancias que tenemos que asumir porque no hay opción, porque son fatales o irreversibles, por ejemplo, una mala decisión gubernamental, contra el poder se puede muy poco, si el ministro de Hacienda paraliza la economía por una política persecutoria, no podemos evitarlo. De la misma forma funciona el arte VIP,  los académicos deciden que es arte un video de un tipo que canta en la bañera, fuera de foco, mal audio, penosa edición, amateurismo grosero, proclaman que no está en nuestro poder decir “esto no es arte”. Sin embargo si nos rebelamos ante una política impositiva o por lo menos manifestamos nuestro malestar le demostramos a la prepotencia del poder que no debe subestimarnos. Al negarnos a aceptar que las obras VIP son arte le estamos diciendo a la poderosa academia, los teóricos, docentes universitarios y artistas VIP que no pueden manipularnos. Las palabras no son y nunca serán suficientes para distorsionar los hechos, lo que alguien imagine o crea de su obra no es una obligación para los demás y mucho menos altera la presencia de la obra. La mediocridad no se sustituye con lenguaje o preceptos, tampoco se ve transformada por una teoría, porque es una insuficiencia intelectual. El resultado de la obra depende de las capacidades y limitaciones del artista, no de las teorías, la receta no genera al arte, el arte en su creación genera su propio camino. Los espectadores y los artistas no van a tener arte como resultado de la asimilación de los conceptos VIP, la contemplación y la creación son experimentación en libertad de ver, pensar y sentir.  

www.avelinalesper.com