Casta Diva

¿Affluenza o egolenza?

Ser rico y disfrutar de ese dinero cometiendo delitos es un atenuante legal. La estrategia de defensa de un abogado norteamericano para salvar de la prisión a su cliente adinerado-borracho-adolescente fue el argumento de que padecía affluenza, una supuesta enfermedad psiquiátrica que consiste en que la riqueza impide distinguir los actos correctos e incorrectos. El hecho de que un argumento tan cínico fuera aceptado por un juez lo hace aún más grave, la justicia se supone que tiene una raíz ética universal, involucra a todos los individuos, pero ésta nueva dolencia ególatra dice que la vida en medio de comodidades y éxito, que ha generado la abundancia de la especulación financiera y el consumo, ha separado de la realidad a una minoría. La otra vertiente afirma que las personas sufren gran estrés por mantener su riqueza, que se sienten aislados y culpables por llevar una vida diferente. Es cierto que el poder y el dinero son alteradores de la conducta humana, dice Sófocles en Antígona, “Un hombre no sabe quién es hasta que tiene el poder”, sin embargo eso no lo exime de sus delitos o de llevar una vida con valores éticos. El dinero es poder por su alcance corruptor, compra un juicio, silencio, reputación, su capacidad adquisitiva va más allá de los bienes materiales. Los afectados de affluenza incluyen a los que nacieron en la riqueza y los que la adquirieron después, esto deja sin sustento que sea una afección que impide ver a la realidad. La inmunidad está en que esa persona sabe que gracias a su dinero no hay forma de poner freno a sus abusos, que siempre encontrará una salida corrompiendo. La sociedad capitalista es una apologista del ego, el consumo es principalmente ególatra, el que vive por encima de las posibilidades del resto es superior, el dueño del capital es el que manda. El poderoso cree que lo merece todo porque está consciente de que es un privilegiado y ejerce ese privilegio, justamente por eso la ética no es relativista, es una urgencia humana, las excepciones son las que rompen con la convivencia individual y social. Las  personas no se enferman de affluenza, es el ego ejerciendo su arrogancia a través del dinero, si esa persona pierde todo, en ese momento por arte de magia se va a curar, y seguramente su psiquiatra lo va a anestesiar con ansiolíticos para que soporte a la realidad. El ego es un experto en encontrar formas de evadir su responsabilidad de habitar en la realidad y a esto se le junta un comportamiento social encausado a enaltecer el dinero. Ser rico no es un problema, el problema está en carecer de ética, en someterse a los deseos del ego, en creer que esos falsos valores son los que deben conducir la vida personal. Sentirse extremadamente feliz o vivir hundido en depresión a causa de la riqueza es porque esa persona está supeditada a la respuesta social, no a su propio ser. La noción real que debemos tener sobre de nosotros mismos debe estar más lejos que la apreciación social que es efímera, engañosa y falsa.