Columna invitada

La ignorancia de Gonzalo Oliveros

Divulgar rumores, mentir, violar el derecho de réplica y sobre todo desinformar es antiético. Igual sucede cuando un comunicador es imparcial y esquiva fuentes. Cuando encubre y solamente ofrece versiones para privilegiar sus intereses privados y monetarios, pasando por alto los intereses públicos.

Gonzalo es la clase de este tipo de "comunicadores" que apuesta por el sensacionalismo. Es de las personas que lamentablemente promueve el subdesarrollo y la deshumanización de las sociedades.

Es un albur que hable de libertad de expresión y desconozca los principios básicos para ejercerla. La libertad de expresión está ligada al ejercicio ético y contiene linderos jurídicos. No se puede amparar en la libertad de expresión para mentir, calumniar, distorsionar, manipular, descalificar o injuriar.

Gonzalo además de desconocer estos principios, violenta la Ley Reglamentaria del Artículo 6 Párrafo Primero de la Constitución Política en Materia de Derecho de Réplica.

A este personaje le he solicitado en varias ocasiones ejercer este derecho y me lo ha negado, a pesar de dedicarme dos columnas en este medio y usar en su programa de radio adjetivos descalificativos contra mí persona.

Doy ejemplo del lenguaje que usa frente al micrófono y omito las frases más ofensivas: "El problema es que usted como diputado es oscuro, y no sólo eso, acomodaticio y lacayo ante los intereses de la reacción". "Entonces, pues que siga ladrando, ah no, maullando, la gata bajo la lluvia y maullará por mí". "Es un cobarde, así con todas sus letras: co...bar...de... con fuero, pero cobarde". "Sigan teniéndolo ahí y al cabo les gusta tener basura dentro de su partido político".

Las críticas son necesarias y las acepto -por la actividad que desempeño- pero nunca accedo al insulto. Las frases discriminatorias de este comunicador confirman su ignorancia, su miedo a las diferencias, su predisposición a hacer de la información un negocio y su tendencia partidista. Manifiesta expresiones que lastiman la dignidad de las personas, su identidad y sus valores. Lamentablemente Gonzalo no tiene claro que estar frente al micrófono conlleva responsabilidades.

Me han dicho que tratar de pedirle sensatez a este personaje "es como bañar a un burro" o "como tratar de hablar de filosofía con un asno". Apelo a que los medios de comunicación seleccionen mejor al personal que los representa, que estén atentos de las personas que desmeritan la profesión del comunicador y que eviten entregar la marca de su medio a desatinados e ignorantes como lo es Gonzalo Oliveros.