Por los 43 con vida

El canal de aguas negras de Iguala que derramó el cuenco de la catástrofe nacional, comporta enseñanzas. El caso Ayotzinapa expuso brutalmente temas de la vida a escala de la gente del común, la vida insegura, sometida al autoritarismo, que de pronto los mandamases del país se niegan a mirar o que de plano no aceptan que exista, son sus nervios, nos regañan. Redactamos algunas preguntas que se desprenden del crimen incesante, no están dirigidas a algún mandatario en particular, sino a los 31 gobernadores (menos uno) y al Jefe de Gobierno de la capital.

-¿Está cierto de la probidad de los alcaldes que lo rodean? ¿Y de la suya? ¿Resisten el control de confianza que usted puede aplicar, a cualquier hora, desde lo que les (se) conoce? Después de lo sucedido no será opción sorprenderse cuando alguno dé la nota… roja. ¿Ya entendió que la militancia en tal o cual partido no es un salvoconducto o una tacha moral?

-Los estudiantes en su estado, ¿están tranquilos, nada los atosiga? ¿La atención y calidad que reciben lo dejan a usted dormir en paz? ¿Los directivos de los centros escolares en su entidad, especialmente de los públicos, están a la altura de los tiempos que corren? ¿Distingue la diferencia entre protesta legítima –todas lo son- y disolución social?

-Si alguna obra magna está en su agenda de gobierno, ¿es a prueba de fallas como las de la Línea 12 del metro de la Ciudad de México? (Esta pregunta es para que recuerde que los errores en los que incurre en unos rubros no son ajenos a los que comete en otros).

-¿Es eficaz el centro de inteligencia de su confianza o usted es de los que confunde grilla con inteligencia, con proyecto? Perdón, ¿existe un centro de inteligencia que conozca, donde lo conozcan?

-¿Ya le leyó la cartilla al Organismo Público Electoral respecto al dinero y los candidatos del narco que se infiltran en las elecciones? ¿Sabe que esto sucede? Hoy, ni el OPLE ni usted tienen excusa si les comen el mandado.

-Las torpezas detonan las crisis, ¿sus cercanos están dispuestos a renunciar si las perpetran? ¿Está usted presto para correrlos? ¿Tiene una lista con los posibles reemplazos? Para usted y para sus gobernados sería terrible proteger a alguien incapaz sólo porque más vale malo conocido que…

-En cuanto a los desaparecidos, ¿está en la etapa de la negación, en pleito con las OSC que llevan una cuenta más alta que la oficial, o se los toma en serio y prefiere investigar antes que otros den con las fosas comunes clandestinas? Ya aprendimos, ¿verdad?, la opinión pública siempre termina por dar con ellas.

-¿Ya notó que por la masacre de Iguala y por la fuga del edil, el culpable que aparece en los medios es el gobernador? ¿Y el Congreso de Guerrero y el Poder Judicial? ¿Ya se preguntó para qué sirve, en su estado, la división de poderes? ¿Ha hecho algo para fortalecerla o es uno más del montón, un caudillo como no hay dos? Más todavía: ¿ha leído en la prensa que en algún punto del caso Ayotzinapa se mencione a los delegados federales, por ejemplo al de la PGR?

-Por cierto, ¿qué opina del federalismo? Cuando los cadáveres yacen y los que no aparecen son una herida, el que recibe la tunda es el gobierno local, el nacional cumple con “tope donde tope”, luego, muy bien peinado, toma su avión y se aleja.

-Ayotzinapa evidenció que los policías municipales no son de fiar, porque los abandonan a su suerte, porque los alcaldes no son de fiar y ellos dicen que los gobernadores tampoco, porque su día a día, el de los policías, es en la mismísima trinchera, ¿por cuál sueldo, por cuál convicción usted se jugaría la vida? ¿Por los que están implícitos en ser el titular del Ejecutivo? ¿Metería su trono a la hoguera por las policías municipales, por la estatal? Y si no, ¿tiene un plan alterno? ¿Judicial o político? ¿Sabe que son distintos y concomitantes?

Una precisión geográfica y un énfasis ético: Guerrero no está tan lejos como se ve en los mapas y no puede presumir exclusividad por hechos como los que lo ensangrientan.  

 

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