El panteón de grandes ideas

El siguiente diálogo es hipotético, aun así, no faltará quien lo encuentre realista, como el que pudieron sostener personajes de la historia del estado, salvo por los datos circunstanciales, de cualquier época: ¡Amigos, ya sé! ¿Qué? ¡Hay que organizar unos Juegos Panamericanos! ¡Qué buena idea! Pero, ¿de qué se trata, cuánto cuestan, en cuáles instalaciones? Por favor, tú siempre con objeciones cuando el tema es que Jalisco esté mejor. Con estos juegos lograremos que en todo el continente vean de lo que somos capaces; imagínense la inauguración: charros, decenas de ellos, vestidos a todo trapo, con una botella de tequila en la mano y en la otra una jabalina, como si la lanzaran, igual para el salto con garrocha o para la gimnasia rítmica. Qué maravilla. Entonces, aprobada la moción, ¿qué sigue? Mientras atendemos detalles menores como el proyecto, el presupuesto y el financiamiento, compremos casas en los alrededores del Parque Morelos… ¿En dónde está eso? No importa, no interrumpas, decía: compremos propiedades ahí, las derribamos y listo: tendremos los mejores juegos que se hayan visto. 

El siguiente diálogo es hipotético, aun así, no faltará quien lo encuentre realista, como el que pudieron sostener personajes… etc.: Compañeros… A la orden, su majestad. No abusen, esto es una república, basta con que al verme hagan una reverencia; les decía: compañeros, le toca a nuestra generación sacar a Guadalajara de su provincialismo para incorporarla a las nuevas líneas de desarrollo económico; lo que reportó el MIT es contundente, una oportunidad de oro: lo creativo digital tiene gran potencial en México, y en este país, quién más creativo que nosotros, ahí está la avenida Chapultepec de muestra. Perdón, ¿qué es el MIT? Es una escuela muy famosa de Massachusetts. ¿Algo así como la máxima casa de estudios de… ese lugar? Cállate. Nos convertiremos en la primer Ciudad Creativa digital de Latinoamérica. ¿Y qué hay que hacer? Sacar del vecindario del Parque Morelos a cualquier persona, animal o cosa que nos recuerde lo que ya no queremos ser. ¿En dónde está el Parque Morelos?

Del lado opuesto a las caricaturas que se pueden hacer sobre cómo gobernamos la ciudad (los párrafos anteriores), están las cosas concretas que es necesario sucedan bien, por ejemplo, el proyecto Ciudad Creativa Digital, que tendrá un futuro venturoso siempre y cuando se plantee incluyente, no mero mimetismo de una zona para explotar la coyuntura de un concepto, parche sobre la ciudad ajeno a su gente y a sus vocaciones. No lejos del enclave propuesto para ese proyecto está la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente, en un barrio similar, y pasa por tiempos difíciles, por dificultades que es obligación del gobierno solventar: administrativas, porque su función sustantiva goza de excelente salud: en catorce años ha conservado 1,468 obras, ha participado en 50 proyectos nacionales de restauración, ha aceptado 288 alumnos y tiene 146 egresados.

Resulta paradójico que el gobierno del estado, desafiando su discurso sobre los beneficios que nos acarrearán la inventiva y la imaginación puestas al servicio de la informática, no le vea sentido a una institución eminentemente creativa y muy pertinente en muchos sentidos, particularmente para uno de los elementos que potencian, eso dicen, la idea de impulsar la Ciudad Creativa Digital: la historia de Guadalajara, su valor como contenedora de arte y cultura de proporción internacional. Pensar en el espectro más amplio de lo creativo y en la hondura social e histórica de Guadalajara es condición para que el proyecto no termine como el Valle del Silicio que quisieron superponer a la urbe hace años y del que no quedan sino letreros oxidados y empresas que ya teníamos. Si esta Ciudad dentro de la ciudad no se incorpora al pulso vital de Guadalajara terminará exangüe, en la carpeta del archivo correspondiente a “ocurrencias”, que ya está repleto, bueno, si no cabe habrá que ponerlo en “cuentas por cobrar”.

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