La hoguera de las ilegalidades

La batalla por las leyes secundarias de telecomunicaciones ya tiene una damnificada: la diputada Purificación Carpinteyro, que fue ilegalmente grabada mientras pensaba y planeaba “un emprendimiento”; “siendo aún legisladora fue un error”, reconoció en el artículo, el último, que ayer le publicó el diario Reforma. Por ese “error”, el miércoles anterior su partido, el PRD, contó MILENIO, “le pidió retirarse de la discusión de las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones”. Quizá su estatus no sea el de damnificada (aún ejerce como legisladora), sino el de herida, ayer también MILENIO reveló la versión que ella dio del caso: “me dieron una patada en la espinilla”.

Es casi una fatalidad usar términos guerreros para referirnos a las disputas económicas y políticas entre poderosos, y luego plantear que es entre ellos que se dan las bajas. No es así. A quienes corresponde gritar: ¡mujeres y niños primero, sálvese quien pueda!, es a nosotros, al pueblo, por más demodé que esté la palabra. El artículo de la diputada Carpinteyro no refiere que en algún momento haya pensado en el bien de sus representados, esos que nomás miran cómo el gobierno de México remata el subsuelo y sus contenidos, también el aéreo espacio radioeléctrico. Por supuesto, no es fácil mirar hacia subjetividades masivas como la gente cuando a uno le acaban de cocear la espinilla; por eso suelta su cabreo contra sus compinches, perdón, sus colegas legisladores, y contra sus vecinos de páginas en el Reforma; sin embargo, asegura que lo que más le “mortifica es el enojo que siento conmigo misma por descuidarme cuando nadaba con tiburones”. Sirena de los emprendimientos felices amenazada por escualos que nomás se sacian al despedazar a sus presas. Sí, se descuidó, debió haber hablado de sus negocios en algún puesto de sopes cercano a San Lázaro, sin mediaciones electrónicas, no habría habido error ni amoratadas espinillas metafóricas.

Ensañarse con Purificación (que no es igual que ensañarse como acto de purificación) es fácil. En su texto no aparecen remordimientos éticos –puras lamentaciones tácticas- y el título “Hasta mejor estrella” significa: Volveré.  Pero el problema no es ella, más bien debemos agradecerle que desde dentro, en síntesis apretada, diera los nombres y adscripciones de los miembros del Congreso que le quitarán cualquier dosis de legitimidad a las leyes secundarias sobre telecomunicaciones: lo que de ellos y ellas emane será, de origen, contrario al interés general; quitó el camuflaje, hizo a un lado los tecnicismos que cubren a los dos o tres cuarteles generales que desde la sombra accionan para mantener sus privilegios, y reflexionó: si yo hice mal, qué opinan de los representantes de los ciudadanos que están en el centro de lo que se va a legislar; no pondremos, por espacio, a todos los imputados por ella, sólo botones de muestra: senadores “Ninfa Salinas, hija de Ricardo Salinas Pliego; Armando Melgar, Presidente de Canal 40; (…) Gerardo Flores, asesor y exfuncionario de Iusacell; Arely Gómez González, hermana de Leopoldo Gómez, vicepresidente de Televisa, entre otros.” Diputados: “Carlos Jorge Mendoza, vicepresidente de Grupo Azteca; (…) Antonio Cuéllar Steffan, ex director jurídico de Televisa”.

Así están las cosas, como siempre: si nadie entre ellos patea huesos, seguiríamos en el tono técnico-distractor, con todo y que la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI), a escala nacional y su capítulo Jalisco, y el Frente por la Comunicación Democrática no han dejado de alertar: las leyes secundarias de telecomunicaciones y radiodifusión tal como las presentó el Presidente favorecen a unos pocos, reducen libertades y son inconstitucionales. Se antoja, por sano revanchismo, también participar en el juego, meter zancadillas o de plano morder, que es lo de hoy; pero lo que más se antoja es que, como hasta en el futbol se hace, expulsáramos a los cachirules que con falsía protestaron jugar para el bien de la mayoría.

 

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