El clima de los problemas

¿Podremos imaginar la evaporación que sucede en Chapala? ¿Cuántos metros cúbicos se fugarán de su piel líquida convocados por el regente solar que de un escupitajo podría aniquilarnos?... Para dar con algo a favor de Chapala hay que tener muy buena voluntad y leer entre líneas.

El Sol se acercó a la Tierra un minuto, quizá dos. Sus rayos arrasan la piel, traspasan la ropa y se confabulan con la lámina de los coches, con el pavimento, con el humo de los escapes y con los vidrios para que Guadalajara sea una lupa inmensa que concentra el calor. Los científicos tienen aparatos para medir la distancia del ecuador a nuestra estrella madre y seguramente desestimarán los métodos tapatíos para saber, con certeza, si el Sol está más cerca o más lejos, por ejemplo, dormir con el ventilador prendido; de este modo podemos afirmar que desde hace un mes el astro tutelar tuvo a bien recorrerse, para acá, un minuto, quizá dos. Lo que además provoca que los días sean más largos que la noche, lo que tiene una implicación cósmica que el resto del mundo no percibe: el tiempo corre más rápido; sólo aquí decimos unánimemente: ¡ya pasó una cuarta parte del año, pero si apenas hace quince días estábamos congelándonos y era diciembre!

Mientras, no lejos de este centro de astrofísica y cambio climático que es Guadalajara, un lago se asoma al abismo porque nadie se acomide a valerse de la ciencia, de la ingeniería y del sentido común para ayudarlo. Sin su agua la Perla y sus habitantes no podríamos vivir; pero no la drenamos sólo por supervivencia, sino para dispendio, el que practicamos en cada casa, en cada toma de agua, y el que no vemos: el de una red de tubería que regala al subsuelo la mitad del líquido que transporta.

El Sol emperador de los desiertos legendarios y remotos movió sus ejércitos de rayos como espadas al rojo vivo y llameantes a esta ciudad edén, en donde antes la sombra de los árboles era suficiente para conjurar cualquiera de sus amenazas. Si nosotros, capaces de guarecernos del fuego que mana del cielo sufrimos por los breves lapsos en los que nos exponemos, ¿podremos imaginar la evaporación que sucede en Chapala? ¿Cuántos metros cúbicos se fugarán de su piel líquida convocados por el regente solar que de un escupitajo podría aniquilarnos?

No es difícil que nos figuremos a un Sol más próximo, tenemos evidencias; tampoco se nos dificulta asegurar que nunca había hecho semejante calor, para sustentar nuestro dicho no necesitamos sino enfatizar el nunca; cualquiera sabe que la ciudad crece como enredadera y que eso implica que necesitemos más agua. Pero también es del dominio público, dato rigurosamente científico, que sólo reflexionamos sobre el crimen contra Chapala durante tres meses al año, el resto nos distraen la temporada de lluvia, el frío y la indolencia.

Es menester vencer la apatía, es momento de hacer algo. El impulso súbito nos lleva a poner en duda nuestra tesis inicial sobre la cercanía del Sol, no es que éste se haya movido, más bien nuestro planeta ganó masa: al tratar de levantarnos descubrimos que nuestro peso se incrementó en forma directamente proporcional al calor que sentimos. Pero eso no nos impide revisar el Plan Estatal de Desarrollo, seguramente esta administración estatal, comprometida con la naturaleza, tiene planteadas ahí estrategias y metas para intervenir positivamente en el Mar Chapálico. La búsqueda no rinde frutos; para dar con algo a favor de Chapala hay que tener muy buena voluntad y leer entre líneas. O quizá es solamente que las más de tres decenas de centígrados que marca el termómetro no son propicias para una revisión adecuada del documento; lo bueno es que está frío y puede sentarse uno sobre él para experimentar algún alivio, así sea pasajero.

Arcanos de la ciencia. Dijo un clásico efímero del ambientalismo, Bjorn Lomborg, en su libro **El ambientalista escéptico, que no había que alarmarnos por las mediciones de corto plazo, que los ciclos de la naturaleza son milenarios (no es cita textual). Qué bueno, no hay prisa. Esperemos seis años más para evaluar qué tanto va quedando de Chapala; si entonces lo vemos necesario, tomemos acciones, nomás, por favor, que sea durante noviembre o diciembre, cuando se está más a gusto.

agustino20@gmail.com