El cambio se prueba informando

Como el frío que estos días se instaló en varias regiones de Jalisco, la temporada alta del gobierno en los medios de comunicación se cierne sobre los habitantes del estado. En lugar de vientos helados del norte, desde el centro de Guadalajara sopla el rumor de la concordia: “juntos estamos cambiando a Jalisco”, y un rocío esperanzador refresca el ambiente social y acicatea al medio político: “mereces estar bien”. La nube generosa que hace llover bondades a contrapelo del invierno que exhibe sus postreras armas, se llama Aristóteles Sandoval, Segundo Informe.

En el Tomo I del Informe correspondiente a 2014 (http://informe.jalisco.gob.mx) apenas en la p. 5, en el mensaje del gobernador, el redactor revela el contenido: “Nuestro segundo año de labores al frente del Gobierno de Jalisco fue un periodo de avance sólido en el camino hacia nuestra meta: elevar el bienestar de los jaliscienses”. Lo que leemos después es mera constatación del adelanto robusto hacia la mejor vida de todas y todos en el estado (rasgo curioso de la redacción, no marcaron la frontera de moda: los y las jaliscienses).

Como suelen decir los narradores de futbol cuando el árbitro marca una falta que sólo él vio: al final, usted tiene la mejor opinión; ya sea que juzgue lo escrito por el gobernador desde su desconfianza hacia lo que provenga de los políticos o valido de su individual idea de bienestar, digamos que lo que le urge para considerar que está bien son calles o empleo, seguridad, servicios de salud, acceso a mejor educación o algo básico como alimentos, porque en Jalisco, cuyos gobernantes aseguran que merecemos estar bien, hay mucha gente que no tiene seguridad sobre la periodicidad con la que comerá.

Pero, ¿a qué se refiere el mandatario cuando dice “bienestar”? Porque todo lo que compete al gobierno debe relacionarse con el bienestar de los ciudadanos, más aún: si dedica tiempo y presupuesto para actividades que no busquen propiciar la prosperidad de las personas podría imputársele corrupción. Atenidos a esto podemos sugerir que basta mirar uno de los rubros del Informe para calibrar la noción “bienestar” que pone en juego. Tomemos “Comunidad y calidad de vida” (p. 195): “El Gobierno de Jalisco reconoce sin duda que sus habitantes requieren progreso económico. No obstante, este no debe sacrificar el entorno social y las condiciones de cada persona. Es necesario fortalecer el tejido social, haciendo énfasis en la integración familiar, su activación física y la generación de condiciones para el acceso a la recreación y la cultura.”

La cita permite inferir cómo entiende el gobierno eso de “comunidad y calidad de vida”: tejido social, integración familiar, activación física, recreación y cultura. Después, Tomo II (p. 130), hay temas más específicos de este apartado, por ejemplo: localidades con la categoría de “Pueblos Mágicos”, violencia intrafamiliar, adicciones, tasa de divorcios, embarazos de adolescentes, asistentes a “eventos culturales”, bibliotecas, centros deportivos de alto rendimiento, y para huir de la demagogia presenta cifras: 6 centros de alto rendimiento; 5 Pueblos Mágicos; 3.84 bibliotecas por cada cien mil habitantes; 230 medallas ganadas por deportistas; 109.4 divorcios por cada mil matrimonios, etc. Muestras de que Aristóteles Sandoval se preocupa por algo más que la economía. Aunque tanta transparencia deslumbra y (me) confunde: en 2014 el gobierno a través del DIF atendió 5,840 casos de violencia intrafamiliar (p. 142), la meta era 4,307 y subraya que la “tendencia deseable” para este indicador es “ascendente”, es decir: atender más incidentes, aunque para conseguirlo sean imprescindibles más agresiones en las familias. ¿Las nociones y las cifras dan fe de calidad de vida, de fortaleza  en el tejido social y confirman un impacto positivo en la sociedad que le permite al gobernador declarar un “avance sólido” hacia elevar el bienestar?

Sí, ha hecho frío. Y ni qué decir del precio de la carne, un escándalo. 

 

agustino20@hotmail.com