Postulados nacionales

El problema es la corrupción. El problema es la impunidad. El problema es nuestra dependencia económica del petróleo. El problema es la calidad de la educación. El problema son los partidos políticos. El problema es la autonomía municipal. El problema es la pobreza. El problema es el crimen organizado. El problema son los medios de comunicación. El problema son los contenidos de la televisión. El problema son los jóvenes. El problema es la pérdida de valores. El problema somos todos. El problema son los políticos. El problema son los salarios de hambre. El problema es la concentración de la riqueza. El problema es que no producimos lo que nos comemos. El problema es el subsidio a los energéticos. El problema son Pemex y la CFE. El problema es la globalización. Problema es aquello que yo dictamino es un problema.

La culpa es del presidente. La culpa es del gobernador. La culpa es de los legisladores. La culpa es de los ciudadanos indolentes con la cosa pública. La culpa es de quienes se hacen ricos a costa de los demás y del medio ambiente. La culpa es de las leyes. La culpa es de los jueces. La culpa la tiene la cantidad de distintas policías. La culpa es de los periodistas vendidos. La culpa es de la libertad de expresión. La culpa es de los profesores y profesoras. La culpa es de los sindicatos. La culpa es de los dueños del transporte público. La culpa es de los impuestos. La culpa es de los papás y las mamás. La culpa es de la banca nacional que es extranjera. La culpa es de los libros de texto gratuitos. La culpa es de las marchas. La culpa siempre es de los demás y de las circunstancias.

Nos hace falta planear a largo plazo. Nos hace falta exigir a las autoridades. Nos hace falta unirnos contra la delincuencia, contra la carestía, contra los corruptos. Nos hace falta dedicar más tiempo a los hijos. Nos hace falta leer libros. Nos hace falta apagar la televisión. Nos hace falta practicar deportes. Nos hace falta interesarnos por la política. Nos hace falta incluir a las mujeres. Nos hace falta que los indígenas dejen de estar en el margen. Nos hace falta respetar la diversidad y la pluralidad. Nos hace falta estudiar. Nos hace falta escuchar a los otros, a las otras. Nos hace falta participar en los comités vecinales. Nos hace falta interesarnos en las juntas de padres de familia de las escuelas. Nos hace falta no dar mordida. Nos hace falta hablar inglés. Nos hace falta no tirar basura en las calles. Nos hace falta denunciar los delitos. Nos hace falta confiar en los vecinos. Nos hace falta escuchar. Nos hace falta cuidar la naturaleza. Nos hace falta respetar las leyes. Nos hace falta predicar con el ejemplo. Lo que hace falta es que me hagan caso.

Si por mí fuera correría a los políticos, a los policías y los metería a la cárcel. Si por mí fuera todos los funcionarios públicos ganarían el salario mínimo, también el Presidente. Si por mí fuera aplicaría la pena de muerte a los delincuentes, de uno en uno, sin excepción. Si por mí fuera condenaría a los drogadictos y a sus papás por cómplices. Si por mí fuera daría de baja a las maestras y maestros que se la pasan en plantones y protestas. Si por mí fuera quitaría el dinero a los ricos para dárselo a los pobres. Si por mí fuera regañaría a la bola de jóvenes sin qué hacer, por flojos. Si por mí fuera ya me habría ido a otro país, pero aquí me necesitan.

Un Yo monstruoso y dogmático acecha. Moralmente intachable nunca se equivoca. Sabe todo y dice poderlo todo. Su intelecto es absoluto y con su genio para la síntesis -maniqueísmo- y con sus personales certezas –ignorancia- produce máximas todos los días. Algo lo anula: su índole, debe convivir con otros que también dan su parecer. El mundo sería perfecto si se callaran para escucharlo, el mundo florecería si se permitieran apreciar la verdad que él domina y que generoso difunde a través de las redes sociales, de los medios y en discursos políticos. Ese Yo es ubicuo y fatalmente constante. 

 agustino20@gmail.com