Aclaración “urbi et orbi”

Una frase con el rango de aforismo en la novela Hijos de la medianoche, de Salman Rushdie: “La mayoría de las cosas que importan en nuestras vidas suceden en nuestra ausencia”. El miércoles anterior la Junta de Coordinación Metropolitana nombró a Alberto Orozco Ochoa director, el primero, del Instituto Metropolitano de Planeación (Imeplan). Un día después leímos en la columna con la que muchos iniciamos nuestro día, Radar, del respetado compañero de páginas en MILENIO JALISCO, Jaime Barrera, que soy uno de los inconformes con la designación. No, no estoy inconforme con eso; como Jaime, creo que Alberto cuenta con la formación y tiene, hoy, el apoyo que se requiere para dirigir ese instituto.

Lo declaré el lunes en la conferencia de prensa en la que algunos dimos nuestro punto de vista respecto al proceso para nombrar director del Imeplan: Alberto Orozco tiene el perfil; lo dije el martes en Canal 44-Radio UdeG: posee los conocimientos para ser un buen director; lo dije el miércoles a El Informador ya Página24, que me entrevistaron luego de saberse que el multicitado había cumplido las profecías al convertirse por unanimidad en el titular: el problema no es que él no reúna los requisitos, hacia lo que he llamado la atención, con otros, es la calidad del proceso para elegirlo.Lo deseable para inaugurar una institución importante, porque puede propiciar que en Guadalajara quepa la mejor calidad de vida para todos, era hacer una convocatoria pública, con transparencia en los criterios y en el mecanismo de selección, y que la responsabilidad de elegir recayera en el gobernador, aunque de entre los nombres que le presentara una comisión plural. Seguramente el resultado habría sido el mismo; la diferencia estaría en que al valor del currículum de Orozco Ochoa se habría añadido el del consenso de los expertos ajenos al gobierno y el de grupos de la sociedad civil, de los que él se alejó en la etapa previa, la de la construcción de la instancia que contendría el concepto planeación metropolitana.

Para sepultar las críticas, los responsables de la Junta se parapetaron tras el cliché: la elección se apegó a la ley. Nadie lo rebate; de haber presumido ilegalidad lo conducente no era salir ante los medios a pedir un proceso democrático e incluyente, sino poner una denuncia, de las que nunca prosperan. Porque de los usos de la ley… José López Portillo candidato único a la presidencia de la República, ganó con 86% de los votos; el triunfo de Carlos Salinas de Gortari en 1988, con el legal sistema caído o el sistema legal caído; el traspaso-remate de las empresas paraestatales: bancos, Telmex, etc.; el Fobaproa; fue legal que no causara impuestos el negocio de la venta de Banamex a CitiGroup; la pérdida de trozos del bosque La Primavera. La idea de lo legal prevalente en los casos citados, y en muchos otros, dio origen a la erupción de ciudadanos sobre los asuntos públicos; de ahí la creación de las comisiones de derechos humanos, del IFE, el IFAI… la legalidad necesitaba, necesita, puntales para ganar legitimidad. Lo que es una paradoja necesaria, porque desde lo legal México ha sufrido despojos, autoritarismo, inequidad; por eso, aquello que tiene la cualidad de legal, prescrito por ley y conforme a ella, no basta, exigimos legitimidad, es decir: que sea cierto, genuino y verdadero en todas las líneas. Jalisco Cómo Vamos hizo en noviembre de 2012 un estudio sobre desigualdad en Guadalajara, una las preguntas fue: ¿para quién cree que se gobierna aquí? 87% de los tapatíos afirmó: para beneficio de grupos poderosos; la opción “para todo el pueblo” fue marcada por 12%.

Postdata: Estimado Alberto Orozco Ochoa, Jaime Barrera te deseó suerte al rematar su columna, yo termino diciéndote: toca ver para adelante y ampliar las alianzas, para evaluar el hacer del Imeplan me atendré a los hechos; nos urge que te vaya bien. También nos urge que lo importante para nuestras vidas suceda en nuestra presencia.

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