GARGANTA PROFUNDA

PAN: este arroz ya se coció

A unos cuantos días de la jornada para elegir al dirigente del PAN,  se consolida la ya de por sí extendida certeza de que a estas alturas de la contienda hay ya muy poco que hacer para revertir las tendencias de intención de voto a favor de Gustavo Madero, quien estaría ganando por dos a uno sobre su contrincante, Ernesto Cordero.

Si bien la pelea entre la familia panista terminó convirtiéndose en algo muy parecido a un pleito de cantina, con ataques por debajo de la mesa, videos de guerra sucia y acusaciones y contraacusaciones penales, lo cierto es que la polarización que dominó la campaña acabó por beneficiar a Madero, quien además luce más fuerte en lo que a final de cuentas será decisivo para inclinar la balanza: la estructura electoral.

Los integrantes del PAN ya decidieron, pero el resultado de la elección no será producto de la casualidad. Y es que hay fuertes razones por las cuales Cordero y su equipo no lograron consolidar un proyecto ganador. Veamos algunas:

1. Durante toda la campaña, siguieron un patrón nocivo de descalificar absolutamente todo: desde la integración de la Comisión Organizadora y la convocatoria, hasta el formato, el día y la difusión del único debate entre los dos candidatos, así como la ubicación de los centros de votación. Desacreditaron al árbitro, las reglas y hasta la cancha antes incluso del inicio del “partido”.

2. Expresaron un afán revanchista y colérico, denostando a los activos más fuertes del PAN, como senadores, diputados y gobernadores.

3. Fueron soberbios y crearon un efecto bumerang de declaraciones fuertes, aunque sin fundamento, que les hicieron perder credibilidad.

4. Hubo prepotencia de sus principales operadores –el de Querétaro, por ejemplo, agredió a un reportero por el simple hecho de fotografiar un mitin de Cordero con escasa asistencia.

5. Cambio no es igual a Cordero, quien erró la apuesta, la estrategia, y nunca consiguió adueñarse de esa bandera. Por el contrario, Cordero representa retroceso. Y algo peor: la continuidad del ex presidente Felipe Calderón, cuya intromisión e intenciones se confirmaron a través de su esposa, Margarita Zavala, quien se sumó a Cordero en la recta final y ya como medida de desesperación. Si algo teme el panista promedio es el regreso de quien maltrató, manipuló y dilapidó el capital político del partido, el mismo que fue capaz de procurar la derrota de Josefina Vázquez Mota en 2012 con tal de salvarse él mismo.

Sí, este arroz ya se coció.