GARGANTA PROFUNDA

Germán Sierra: ¿Polvos de aquellos lodos?

Dice el clásico, y dice bien, que no hay político muerto y que la vida es una ruleta y que al dar de vueltas y vueltas sin parar nunca se sabe cuándo estará uno arriba y cuándo abajo como Germán Sierra Sánchez, quien ante el escenario de profunda –e interminable- crisis que vive su partido ha vislumbrado ya la posibilidad de colarse a la lucha interna en el PRI por la minigubernatura del 2016.

Político de viejo cuño y colmillo retorcido, que se quedó a poco de ser presidente municipal y gobernador de Puebla, y que ha probado las sales y las mieles del oficio, el actual director general de la delegación de la Comisión Nacional del Agua ha empezado a hacer sus recorridos en el interior del estado so pretexto el cargo que ocupa, con el tema en la cabeza.

De repente, incluso, por arte de magia, se ha convertido en un “experto” en el pronóstico del clima, tema que ocupa –y preocupa- a los poblanos y que le garantiza exposición mediática gratuita prácticamente todos los días, especialmente en radio y TV.

Y aunque no ha hecho públicas sus aspiraciones –polvos de viejos lodos- ni las hará en el corto plazo, el funcionario sabe que ciertas coyunturas de la política podrían terminar por abrir la puerta a alguien como él, de otra generación, sobre todo si los Alcalá, Doger, Zavala y Lastiri terminan por destrozarse como todo apunta que pasará por más esfuerzos cosméticos, auténticas puestas en escena, de unidad y causa común entre ellos.

La orfandad en que el Comité Ejecutivo Nacional tiene al priismo poblano, dándole trato de patio trasero, dejándolo a la buena de Dios, destruyéndole la poca fe y esperanza que le queda tras las debacles de 2010 y 2013, permite la construcción de proyectos alternativos como el de Sierra Sánchez, quien recientemente –como se recordará- se quedó a un paso de convertirse en el dirigente estatal del PRI, lo que al menos hubiera evitado el trauma de padecer la era tragicómica de Pablo Fernández.

No falta, claro, quien lo ha etiquetado como “perdedor”, dados sus sonados e históricos fracasos electorales: cuando quiso, no pudo, y cuando pudo, las circunstancias no lo dejaron.

Pero fiel creyente de que lo que no mata, fortalece, Germán Sierra cree que, si sigue trabajando como hasta hoy, el tren del 2016 podría tenerlo como pasajero, en la típica y –casi siempre funcional- ecuación del tercero en discordia: mientras los otros pelean, otro avanza y capitaliza, porque a final de cuentas, nadie sabe para quién trabaja. Y nada es lo que parece, todo es al revés.

gar_pro@hotmail.com