GARGANTA PROFUNDA

Bertoldo, el prestanombres

Los socios y choferes de la ruta Bicentenario “A” saben bien que quien dirige las operaciones de la empresa es Abraham Sánchez González, quien tiene su oficina en la calle 3 Sur 702 letra A en San Pedro Cholula, y junto con Anuar Musalem se ostenta como representante en Puebla de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad, quien con un descaro que raya en el cinismo habla de cómo debería de ser el transporte en Puebla, cuando durante casi 15 años, siendo funcionario de la extinta SCT, se encargó de descomponerlo, saturarlo y corromperlo.

El acta constitutiva de la empresa Sistema de Transporte Bicentenario RA Sitrabi, SA de CV revela que los socios de la misma son: Puebla Cholula y Anexas, SA de CV; Comercializadora y Servicios Logísticos de Transporte Cosel, SA de CV, y (el ni tan misterioso y ya célebre) Bertoldo Lucio Sánchez Muñoz, con el 40% de las acciones.

Sería oportuno preguntar a Sergio Galindo o a Valentín Meneses quién es Bertoldo Lucio Sánchez Muñoz, personaje que no tiene vinculación alguna con el transporte público y a quien nadie conoce en este medio en Puebla y cuyo origen se ha logrado ubicar en el estado de Tlaxcala, igual, y no es coincidencia, que quien fue titular de la SCT y secretario de Gobernación de Mario Marín: Valentín Meneses Rojas.

Porque las dudas siguen surgiendo. Por ejemplo esta: ¿cómo es que una persona que ha sido funcionario público, académico y actualmente labora en el ayuntamiento de Tlaxcala posee el 40% de las acciones de una empresa que cuenta con 18 camiones de un valor superior a 1.5 millones de pesos cada uno?

¿Cómo le hizo? ¿Heredó? ¿Se sacó la lotería?

Seguramente la auditoría anunciada por la Contraloría pondrá a flote las múltiples irregularidades con las que se creó esta ruta y se dispusieron de concesiones de manera ilegal, como le adelanté aquí el pasado lunes.

Sería muy inocente pensar que estos obscuros personajes saldrían a reconocer sus fechorías, pero quienes los conocen, quienes fueron víctimas y cómplices, saben bien que el caso de la Bicentenario A es sólo la punta del iceberg.

Al tiempo.