Cultura y Arte

Corredor Centro Histórico – Poliforum

Con el paso del tiempo y la consolidación de la identidad Leonesa, la ciudad ha venido experimentado cambios muy importantes. El siglo XIX fue asombroso debido a su vocación emprendedora. La Villa de León se fundó bajo el principio de dar alojamiento a los viajeros, siendo que con el paso del tiempo, la migración iba a formar parte del crecimiento y prosperidad de sus habitantes. Para 1830 se concede a la Villa de León el título de Ciudad de León de los Aldamas, debido a sus transformaciones que consolidaron su expansión poblacional y urbana. Bajo este principio, y muy a pesar de las inundaciones que arremetieron con fuerza en su infraestructura, personajes relevantes de la actividad política y cultural eligieron a la ciudad como un sitio estratégico. Para 1865 el coronel retirado Luis Carvallar realiza un plano catastral de la ciudad, donde registra la importante infraestructura con la que se contaba: edificaciones, templos, capillas, cementerios, plazas, mesones, posadas, ojos de agua, puentes y calzadas. La ciudad, en este entonces había crecido a favor de la integración de los barrios del Coecillo, San Miguel, Barrio Arriba y San Juan de Dios. Campo de batalla de realistas contra insurgentes, revolucionarios y cristeros. Tierra fértil que prosperó bajo la actividad de la fabricación del rebozo y la manufactura del calzado; ciudad de reclamos democráticos y participación ciudadana.

A partir de 1940 inicia en la ciudad el crecimiento urbano como lo conocemos, sostenido hasta la fecha. En cuarenta años la población se cuadruplicó, por lo que la infraestructura y equipamiento urbano debió de crecer en esa misma proporción. Hasta entonces los sitios de concentración urbana estaban referenciados hacia el Centro de la Ciudad y los barrios. A partir de la década de los setentas del siglo pasado, los nuevos centros comerciales fueron compitiendo con los antiguos centros barriales, diversificando y ampliando los polos de densificación de la población.

Varios polos de atracción fueron mermando los desplazamientos hacia el Centro Histórico, en gran medida por un impulso de atención a lo novedoso y abandono a lo viejo. El crecimiento mal entendido de muchas ciudades, sin ser excepción la nuestra, propició el desplazamiento de sus Centros Históricos por los nuevos centros comerciales que emulaban su papel como plazas. La reactivación de los centros barriales e históricos deberá de ser una prioridad dentro del desarrollo integral de los planes urbanos de nuestra ciudad, considerando no solamente su condición fundacional en la historia, sino su compromiso patrimonial en la actualidad.

El Centro Histórico ha quedado en aislamiento por razones antes expuestas. La potencialización del centro de la ciudad deberá caminar por una línea muy delgada que divide ideas aparentemente antagónicas; esto es, su reactivación deberá de ser conciliatoria.

El Centro Histórico deberá de transitar por esta línea delgada que divide, por un lado la conservación de nuestro origen, y por el otro los retos que presenta en la actualidad, es decir, su respuesta inmediata a la conservación del pasado y su proyección al futuro. El impulso al Centro Histórico deberá de ser conciliador, pero firme y visionario.

El polo de atracción más importante de la ciudad es el conjunto Poliforum: Zona urbana que impulsa los negocios, la recreación y la cultura. Puede ser medido, tanto por la cantidad de personas que asisten a cada uno de sus eventos, como por el impacto que tiene en el desarrollo de la región. Lo integran el Centro de Convenciones, el Conjunto Ferial, el parque de Ciencias Explora y el Forum Cultural Guanajuato. Todos ellos con públicos locales, nacionales y extranjeros que desarrollan e impulsan el desarrollo de actividades turísticas de manera integral y complementaria. Uno de los mejores ejemplos donde el desarrollo del negocio, el entretenimiento y la formación cultural, conviven de manera integral para un público diverso. En torno a este complejo integral se localiza una importante cadena hotelera que impulsa la estancia de nuestros visitantes, así como la Zona piel, atractivo tradicional de nuestra ciudad.

Estos dos polos urbanos, el Centro Histórico y el Poliforum, se encuentran vinculados por la calle Francisco I. Madero, que se convierte en su trayecto en Calzada de los Héroes y posteriormente, Prolongación Calzada. En esta conexión urbana se encuentran plazas, restaurantes, hoteles, galerías, bibliotecas, templos, comercios, y una variante densidad poblacional, entre otros. Las acciones que se han emprendido apuestan por incentivar este trayecto virtuoso que seguramente detonará otras conexiones importantes. Sin embargo, no ha sido suficiente. Nos queda mucho por hacer y las acciones emprendidas deberán de tener una visión incluyente y a largo plazo. El esfuerzo deberá de ser sostenido y dirigido en una misma dirección. Como lo dije anteriormente, el impulso al Centro de la ciudad deberá de caminar por una línea muy delgada, con habilidades de equilibrista. Haciéndolo adecuadamente, ampliaremos esa línea.

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