Técnica mixta

El pincel de los milagros

Las ofrendas o votos de agradecimiento son tan antiguas como la civilización, muestran el agradecimiento a la divinidad por un favor recibido; para el mundo católico tienen su origen en la edad media, cuando  al regreso de los cruzados, ejércitos que defendieron Jerusalén de los “infieles”, en agradecimiento por haberles salvado la vida se comenzaron a entregar a los santos pequeñas pinturas así como figuras humanas o partes del cuerpo labradas en oro y plata.

En México el más antiguo que se tiene registrado data del siglo XVII y está dedicado a la Virgen de Zapopan; su uso se comenzó a generalizar en el siglo XVIII, en los santuarios de Guadalupe y San Juan de los Lagos; cada centro religioso posee un considerable número de ex votos, los más antiguos, desafortunadamente ya fueron comercializados o los que corrieron con mejor fortuna se encuentran en museos.

Los exvotos son pequeñas pinturas en las que se narra el milagro concedido así como sus protagonistas, son escenas realizadas en muchos casos por pintores aficionados o en la actualidad por rotulistas. Para el siglo XIX en México sobresalieron por su manufactura, los realizados en Guanajuato por Hermenegildo Bustos para la imagen del Señor de la Columna y los que Gerónimo de León realizó para el Señor de los Rayos que se venera en la población de Temastian al norte del estado de Jalisco.

Una selección de 28 ex votos realizados por Gerónimo de León se exhiben en el Museo de arte Sacro.   Son notables por  su excelente dibujo y bien resuelta composición cromática, originario de Valparaiso, Zacatecas, ejerció su oficio de milagrero entre 1885 y 1915, por la minuciosidad de los objetos que conforman la escena, los detalles del vestuario de sus personajes así como las historias de milagros que narra pueden verse como una crónica visual de su gente y su región; los temas van desde curaciones de la fiebre escarlatina que padeció  Pascual Solorsa, quien aparece cubierto con un colorido sarape de Teocaltiche, a la locura de Juana Concha quien “perdiendo todo su equilibrio a causa de un venteo hasta llegar al extremo de arrancar”, es por ello que acompañada de su familia agradece el milagro de haber recuperado la cordura. Por estas magistrales escenas sabemos que el poder del Señor de los rayos espantó a las hormigas chicatanas que cada año atacaban el granero de la familia Escobedo,    Serapio Bugarin encontró su caballo que apareció afuera de su casa de ladrillo con corredor al frente y  rodeada por una cerca de piedra. De León se esforzó por dar veracidad al suceso con audaces composiciones como en la que narra la caída de Justo Rodriguez quien resbaló de la rama de un  mezquite o los soldados que llevan preso a Nabor Luna. De manera que en estas pequeñas láminas de cobre o latón se conoce de las enfermedades, sucesos, y peligros que cotidianamente enfrentaban los habitantes del norte de Jalisco y sur de Zacatecas durante el porfiriato, por lo que además de testimonios del fervor religioso estas pequeñas obras maestras son también documento histórico.