Técnica mixta

El asesinato del gobernante.

La tarde del 10 de noviembre de 1889 un profundo resentimiento alteró los límites morales del profesor Primitivo Ron y se lanzó a puñaladas contra el gobernador Ramón Corona, para después suicidarse con la misma arma. A causa de las heridas  el general Corona falleció a las 7:55 de la mañana del día siguiente.  En los veinte meses de su gobierno había desarrollado un intenso trabajo por el progreso material de Jalisco, por lo que su muerte  causó un profundo pesar entre la población.

Primitivo Ron era un joven profesor que se desempeñaba como director  de la escuela de niños de Mezquitán cuando fue destituido por “violaciones al laicismo legal” al  hacer propaganda protestante en la escuela. En su proclama póstuma solicitó su absolución: “Vosotros ¡futuros críticos! No soy asesino; prueba satisfactoria de que mi nombre no consta en ninguna  cárcel u hospital”.

Por la popularidad de que gozaba y su  “buena fama pública” fuera de las fronteras de Jalisco, el general Ramón Corona era considerado como candidato natural a la presidencia de la república en las elecciones de 1890 por lo que su asesinato suscitó diversas conjeturas.

Al margen del suceso quedan para la historia imágenes  que nos muestran las tendencias y uso de la fotografía para finales del siglo XIX así como su función testimonial; la foto del gobernante probo está dispuesta con  telón de fondo que simula ser el despacho, el general esta vestido con traje de civil, el sombrero de copa que sostiene en la mano derecha acentúa su elegancia y la espada que empuña con la izquierda es la insignia del  militar en tiempos de Paz. La fotografía está firmada por Octaviano de la Mora a unos cuantos meses de tan infausto suceso.

La foto del asesino, lo muestra con el torso desnudo lo que enmarca la herida con las puñaladas que de acuerdo a la versión oficial se infringió en el costado derecho, su camisa rota y manchada de sangre da cuenta de lo aparatoso del acto suicida al que  nadie le cerró los ojospor lo que su mirada aunque muerta persigue al espectador. La fotografía está firmada por Charles Barriere, su lúgubre y austero aspecto la sitúan en el inicio de la fotografía de nota roja. No hay complacencia, el asesino ha sido colgado de un clavo de acero en la pared para captar su imagen postrera.

Dos fotografías que retan a la veracidad pretendida por este invento que conmocionó la esfera de la reproducción de imagen en el siglo XIX. La convención del retrato burgués con su escenario y elementos de símbolo y por otra parte la veracidad de la imagen del asesino, “Así quedó después de haberse apuñalado”, en la primera el simulacro es claro, la eternidad del instante fue captada por minucioso trabajo en la segunda el montaje es la autoridad que enfoca las heridas mortales.

Un fragmento del chaleco y el arma homicida completan esta vitrina  que desempolva imágenes y objetos del almacén de bienes materiales del Museo Regional de Guadalajara  para que nosotros juguemos al detective o al testigo, y saquemos nuestras cusas y afectaciones por el asesinato del gobernador Corona, a 125 años de tan infausto suceso.