Técnica mixta

La apropiación de la Panadería

La exposición El santo olor de la panadería que se muestra en la casa Iteso Clavijero hasta el mes de enero, además de activar nuestro gusto por esta especie  tan singular de la gastronomía, nos trae a la discusión temas como las características de la  originalidad y apropiación así como sus diferencias, poco comprendidas  y mal empleadas en    nuestro medio.

Se trata de una exposición cuyo concepto es original en tanto que expone en una galería un producto tan cercano a nosotros como es el pan nuestro de cada día y las diferentes formas de cocinarlo y presentarlo, acomodados de manera artística guardando proporciones, destacando sus formas;  de  manera que a la vista antes que el alimento está la composición visual  del  virote, rey de la panadería tapatía, acomodados simétricamente en un canasto, así como   picones, moños, conchas, volcanes, empanadas, polvorones, y otros panes que están dispuestos, en cestería, manteles, y loza fina. Esta magnífica disposición, en la que solo demerita la escasa calidad artística de dos pinturas de bodegones, es un logro digno de visitarse y disfrutarse. Esta visión de los panes como objetos artísticos dignos de  apreciarse por su diseño además de saborearse, se debe al maestro Gutierre Aceves quien propone al visitante una secuencia en la que  lo visual nos conduce a lo histórico sustentado en la investigación de Jaime Lubin y  Adriana Camarena. De manera que nos enteramos acerca del primer molino de trigo que hubo en la ciudad, así como los orígenes del virote y las empanadas así como de sus recetas de preparación, la exposición se complementa con escenas de cine en las que aparece explícitamente el pan, así vemos a Pedro Infante y Germán Valdés “Tin Tan”, haciendo equilibrios al cantar, conducir una bicicleta y cargar el redondo canasto de pan o la inolvidable imagen de Pina Pellicer batiendo harina y huevos para preparar el refinado pan de “El globo”.  En el Santo olor de la panadería, sin alardes, se nos muestra una exposición de Arte Contemporáneo, el que busca una reacción y reflexión del espectador en este caso la identidad alimentaria que destaca una tradición que persiste y resiste los embates de la industria de panes edulcorados y hechos sin la cocina necesaria.

El curador de la exposición se ha apropiado del pan no para cambiarle su significado semiótico si no para presentarlo en una forma artística, lo interesante de la exposición es justamente ese proceso de apropiación de un producto alimenticio para destacar sus cualidades artísticas y formales con las   que nos induce a una reflexión sobre la  memoria cultural y la tradición, en este sentido la apropiación ilumina el contexto histórico sin demeritar su significado esencial de alimento al pedir al espectador  que lo vea con sus cualidades artísticas y como un producto privilegiado de la cultura material, una manera sutil de inducir la apreciación estética a partir de lo cotidiano.

El santo olor de la panadería, más que una exposición es un relato sobre la historia de la cultura material, en donde la tecnología representada por los documentos audiovisuales que evidencian los procesos de cocina del pan, están al servicio de la idea estética.