Técnica mixta

Tablas escritas por el sol: Orozco y Goeritz

Con el nombre de Fuego petrificado se exhibe en el ala norte del Instituto Cultural Cabañas, una exposición integrada con obras de José Clemente Orozco y Mathias Goeritz cuya base curatorial es el poema de Octavio Paz Petrificada petrificante, a decir de Carlos Ashida, curador de la exposición, “por la potencia evocadora  de imágenes es obra visual por derecho propio”.

La mejor noticia es apreciar parte del legado que custodia el Cabañas, los dibujos, grabados y pinturas de Orozco que suman cerca de 350; la obra de Mathias Goeritz de su selección personal, por lo que su principal valor radica en ser el germen de gran parte de su obra monumental. De este acervo se han tomado aquellos ejemplos que se relacionaran formal o simbólicamente con las imágenes del poema

Hay que leer el poema, que apareció por primera vez en la revista Plural en septiembre de 1973, para encontrar en los 167 versos agrupados en nueve estrofas, temas recurrentes como la piedra, la ira  y el acto de  tritura y despedazar; además de una interpretación triple del el lenguaje: lo visual, lo conceptual y el ritmo. Hay un sustrato en este poema que nos remite al descubrimiento de la Coatlicue el 13 de agosto de 1790. “Sobre el pecho de  México  tablas escritas por el sol escaleras de los siglos”, escribió el poeta.

Un sustrato histórico, social y filosófico subyace en los dibujos de Orozco y en las esculturas de Mathias Goeritz, se percibe un carácter simbólico y religioso en las piezas seleccionadas, “Moisés” o “el ídolo” resueltos con la simpleza de la línea y la fuerza de la forma en el caso de Goeritz; o las terribles acciones que encierran los dibujos o pinturas de Orozco.

Es un ejercicio necesario como espectadores además de buscar las relaciones  entre las imágenes que evoca el poema y las formas concretas atrapadas por el lápiz o la materia modelada con el ojo y el pensamiento del artista, ubicar los años en los que fueron realizadas.

De Orozco, Indio con cráneo, pertenece a una serie llamada “Los teules”  presentada en 1947 como prueba del trabajo realizado como miembro del Colegio Nacional, en el que ofrece una visión nada complaciente de  la toma de Tenochtitlán como el episodio mas sanguinario de la conquista de México. De la exposición presentada en la misma institución en 1945 esta el dibujo “El diablo”, donde observamos el ritmo de su línea como fuente del carácter de la imagen.

En caso del arquitecto produce, sus calvarios y experimentos  a partir de formas de la naturaleza como se aprecia en Viejo malhumorado, escultura llevada al bronce después de trabajar con bules en el que el artista ha respetado la forma original de la materia para exponer la cualidad expresiva encontrada. Están también los mensajes perforaciones sobre láminas doradas con fuerte evocación religiosa, desde sus primeros trabajos hechos en Guadalajara en 1952 a los realizados en 1976 en ciudad de México, hay un continuo en la exploración de la materia y sus características esenciales.

Fuego petrificado es magnífica oportunidad para interesarnos en el patrimonio artístico que atesora el Instituto Cultural Cabañas.