Técnica mixta

Salón de fiesta Cabañas, otra vez

En estos días han circulado profusamente en las redes sociales fotografías que muestran  las condiciones poco afortunadas en las que queda el Cabañas cuando se renta para fiestas, basura acumulada, pesadas estructuras que dañan los pisos y columnas, mamparas recargadas en muros; no sorprende el uso, sorprende el descuido, ¿el manual de uso es letra muerta?  Clara evidencia de la ignorancia de las autoridades que   lo permiten y todo por unos pesos, la Secretaria de Cultura declaró que en tres años por rentas se habían recaudado cinco millones de pesos, apenas el diez por ciento de lo que según expertos se necesita  para una restauración integral del edificio, a ese paso y con un deterioro enorme se necesitarían 30 años para conseguirlo, por lo tanto según mi humilde entendimiento no es negocio.

 Lo que es innegable es que si se necesita al frente un funcionario con un perfil capaz de entender lo que significa dirigir un monumento arquitectónico considerado patrimonio de la humanidad, que se aplique en un proyecto que se empeñe en conseguir un manejo con  mas beneficios que perjuicios y no en el uso indistinto y barato   como casino de fiestas con el pretexto de sufragar la manutención del inmueble.

No está por demás recordar que la Casa de  Caridad promovida por el Obispo Cabañas, se incluye en el grupo de arquitectura neoclásica realizada en el periodo previo a la insurgencia y junto con la Fábrica de tabacos de la ciudad de México, las Casas reales de  San Luis Potosí, el Colegio de ingenieros de la capital del virreinato y la casa de la marquesa de Selva Nevada estas dos últimas de la autoría de Tolsá, se distinguen como ejemplos del nuevo estilo. El autor del proyecto  Manuel Tolsá,  realizó con el colegio de ingenieros (Palacio de Minería, México, D.F.) su propuesta para un edificio educativo, la casa de la marquesa lo es   para habitación con los criterios modernos de la higiene; es por ello que tal vez deba estudiarse  el  hospicio como ejemplo de una institución asistencial. 

Su trazado simétrico  realizado a partir  un conjunto central constituido por el pórtico el área de servicios generales, patio de honor, capilla,  gran patio cocina y en la parte posterior un convento con servicios generales.  El patio grande fue un espacio arbolado  con una fuente central, medida higiénica de la época sembrar zonas arboladas o jardines con el fin de purificar “los humores”. De acuerdo con el arquitecto Ignacio Díaz Morales estos son los elementos más importantes de la obra.  Su principal cualidad es que los núcleos para albergar a los niños de diferentes edades, recrean un ambiente genuinamente hogareño, como convenía a un paradigma de sustituto del hogar que debe ser un hospicio y además en concordancia  con el clima del sitio, que permite vivir la mayor parte del tiempo, en espacios abiertos o semiabiertos.

La capilla sigue la forma de cruz griega con una cúpula central de la que salen dos grandes y dos cortos brazos, que en el pasado sirvió para la separación de sexos a la hora de la celebración de los ritos. Díaz Morales también observó que los altos techos permiten vivir sin claustrofobias  en estas instituciones con carácter de  encierro  y que “la disposición de los corredores  es tan buena que es posible comunicarse con todas las dependencias, caminando por ellos sin atravesar ningún  patio”, estas entre otras características consiguen una obra en la que se concilian proyección arquitectónica y dimensión social, arte y estética. Patrimonio de la humanidad y dedicado a la creación artística y difusión cultural desde 1985, inicialmente fue proyectado como un Centro de las Artes Iberoamericanas.