Técnica mixta

“Resumen” del sueño

El arte como experiencia de exploración, es la idea  que anima la praxis artística de Fernando González Gortázar; su búsqueda de relaciones entre forma y naturaleza, de la que surgen ritmos y líneas.  Arquitecto de formación y escultor por pasión, la reflexión estética es su constante sustento. Guadalajara debe a González Gortázar,  esculturas monumentales que forman parte de las señas de identidad de la capital jalisciense: La fuente de la hermana agua, Los cubos, ola Puerta  al estadio, son tan sólo algunos.

Con el nombre de Resumen del fuego,  el museo de las artes de la Universidad de Guadalajara, emprendió el más ambicioso proyecto que haya realizado  en sus veinte años de actividad: realizar una exposición antológica que revela  al público un poderos genio creativo de un egresado de sus aulas; el conjunto reúne fotografías, maquetas, dibujos y esculturas  con la intención de mostrar obras representativas de cincuenta años del trabajo de este importante arquitecto y escultor. Desde sus primeros dibujos de proyectos realizados en 1963 hasta las esculturas “sombras del bosque” craedas en 2013.

Proyectos arquitectónicos como la imagen urbana de San Pedro, Nuevo León, o el Centro Universitario de los Altos, en Tepatitlán  son prueba de la sensibilidad de un artista en constante dialogo con su entorno geográfico, no le gusta construir sobre la naturaleza, la incluye y provoca en el espectador un sentimiento de disfrute y admiración.

Heredero genuino de la generación de la “Ruptura”, integrada por artistas, que en México  se alejaron de la retórica y el mensaje litarariocomo eje principal de las artes visuales, González Gortazar ha encontrado en la escultura su laboratorio personal  experimentación plástica, en la que encuentra formas  que en algunos casos son llevados a escala monumental. El artista declara  que el noventa por ciento de su obra son proyectos que no se materializan, lo que nos habla también de la estrecha relación entre pensamiento y praxis artística.

El mayor acierto en la curaduría es acercarnos al proceso creativo del artista, desde su concepción extra onírica, a su concreción en el papel, las cuidadosas maquetas y las fotografías que evidencian el resultado final. Los siete apartados aparecen ante nosotros como siete pasajes que nos permite asomarnos a un proceso poco exhibido por los artistas, la concepción de la idea.

En la escultura encontramos signos reveladores de la búsqueda con la forma y la materia, madera, hierro, cemento conviven en un credo “No acepto que la conciliación de civilización y naturaleza sea imposible”. Formas y volúmenes inspirados en la tradición mexicana se intuyen en mudas geometrías. Dentro del conjunto escultórica una experiencia estética que provoca y anima sensaciones es “El bosque de sombras” esculturas de formas geométricas identificables, hechas con cuernos de alces [ojo ecologistas se aclara que son cornamentas mudadas por los alces] el hueso sugiere suaves texturas organizadas de manera magistral a pesar de su rebucado material.

Desafortunadamente,  El museo, recién ampliado y remozado, no fue aprovechado de manera óptima, es común encontrarnos  con muros encimados a columnas, no hay separación de espacios temáticos y los colores son como de stand de feria. Consecuencia del desdén que se tiene por el talento local “viene de México”, se argumenta cuando lo único que se exhibe es un recalcitrante regionalismo que tanto merma los esfuerzos de difusión cultural en la ciudad.